Lisboa, 18 jun (EFE).- Centenares de personas se manifestaron este jueves frente al Parlamento de Portugal en Lisboa para protestar contra el proyecto de reforma laboral propuesto por el Gobierno de centroderecha del país cuando los diputados estaban debatiéndolo en el hemiciclo antes de que mañana sea sometido a votación.
"Queremos que oigan a los portugueses, que oigan al pueblo", afirmó a EFE Paula Amaral, una trabajadora del sector alimentario de 52 años que viajó desde Viseu hasta la capital portuguesa y que consideró que la propuesta del Ejecutivo liderado por el primer ministro Luís Montenegro "va a robarle muchos derechos a las madres" por permitir contratos y despidos más precarios.
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Como Amaral, muchos trabajadores se desplazaron desde diferentes puntos del país hasta Lisboa emplazados por la Confederación General de los Trabajadores Portugueses-Intersindical Nacional (CGTP-IN), uno de los mayores sindicatos del país, y que convocó en los últimos seis meses dos huelgas generales, una junto a la Unión General de Trabajadores (UGT), en rechazo a la propuesta.
En cuanto a la UGT, varios de sus representantes acudieron a la unicameral Asamblea de la República para asistir al debate parlamentario desde las tribunas superiores.
En la calle, haciendo frente a las altas temperaturas, los manifestantes entonaron cánticos como 'Sólo un empujón más y la reforma irá al suelo' o 'La reforma va a caer, no vamos a desistir', y aprovecharon sus pancartas, con mensajes como 'La libertad es hacer huelga' o 'Tenemos derecho a la vida personal', para resguardarse del fuerte sol.
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"Los trabajadores, para hacer frente al coste de la vida, cada vez son más pobres mientras que los salarios no aumentan, y esta legislación no va a aumentar la productividad ni la riqueza en Portugal", declaró a EFE Luís Trindade, coordinador de la Federación de Sindicatos de Agricultura, Alimentación, Bebidas, Hostelería y Turismo de Portugal (FESAHT).
Trindade apuntó que, en caso de que la reforma laboral sea aprobada, no descarta una nueva huelga general.
Por su parte, Diogo Lopes, trabajador en una fábrica de Santarém, no pierde la esperanza y confía en que la clase política "vea de una vez por todas el descontento de los trabajadores contra estas medidas".
La propuesta será sometida a una primera votación mañana, viernes, en el hemiciclo, aunque por el momento no está claro si contará con los votos, y, de ser aprobada, será debatida en comisión parlamentaria antes de volver a ser sometida a una votación final.
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La reforma fue propuesta por el Ejecutivo hace casi un año, y los últimos nueve meses ha estado en negociación con en la concertación social (sindicatos, patronales y Gobierno).
El Ejecutivo defiende que esta reforma es necesaria porque Portugal tiene, según sus datos, "la segunda legislación laboral más rígida" de la OCDE y esto, según el Ejecutivo, influye negativamente en el desempleo joven, en la productividad y competitividad de las empresas y en la brecha salarial entre hombres y mujeres, entre otras razones.
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