
Investigadores polacos han arrancado este martes los trabajos para excavar en busca de fosas comunes de polacos asesinados durante la II Guerra Mundial en el oeste de Ucrania, un paso que llega precisamente cuando Polonia y Ucrania mantienen una controversia de tintes históricos por el nombramiento de una división del Ejército ucraniano como un grupo nacionalista insurgente que combatió a nazis y soviéticos, pero al que se le atribuyen masacres de polacos en 1944.
Según informan medios polacos, las tareas están encabezadas por el Instituto Polaco de Memoria Nacional en colaboración con socios ucranianos y tiene como objetivo encontrar dos fosas comunes donde se esperan hallar los restos de las víctimas de la matanza de Huta Peniatska, donde casi un millar de civiles polacos fueron asesinados y la aldea quedó completamente arrasada en febrero de 1944.
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Este episodio, en la región ucraniana de Leópolis, se encuentra en el centro de la polémica que mantienen Varsovia y Kiev ya que implica al Ejército Insurgente Ucraniano, UPA, una formación ultranacionalista responsable de la masacre de unos 100.000 polacos en esos años, y que ahora recupera el Ejército ucraniano para bautizar un batallón.
"Estamos buscando al menos dos fosas comunes", declaró Tomasz Trzaska, de la Oficina de Búsqueda e Identificación del organismo polaco en declaraciones a la agencia de noticias PAP, para indicar que los posibles lugares de enterramiento se han identificado de forma preliminar a partir de testimonios de testigos, fotografías históricas y la topografía de la zona.
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La entidad ha identificado a 634 víctimas, si bien las estimaciones indican que entre 800 y 1.000 personas fueron asesinadas en esta masacre. La legislación ucraniana requiere localizar los cuerpos para realizar las excavaciones por lo que resulta clave confirmar el trabajo preliminar.