Pashinián y el arte de lo posible

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Ereván, 6 jun (EFE).- El primer ministro armenio, Nikol Pashinián, que aspira a la reelección el domingo, está intentando hacer posible algo que hasta hace poco parecía absolutamente inverosímil: acercar Armenia a Europa sin romper del todo los vínculos con Rusia, el principal socio comercial de Ereván.

"Armenia se convierte en una intersección de la paz y es de vital importancia para el Este, el Oeste, el Norte y el Sur", dijo Pashinián hace unos días durante un acto electoral en el que volvió a poner de manifiesto la intención de Ereván de diversificar y equilibrar sus relaciones exteriores entre las grandes potencias mundiales.

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La tarea que se ha propuesto el dirigente armenio es tan difícil que hasta ahora no la ha logrado ninguno de sus pares del espacio postsoviético.

Por el momento, Moscú tampoco ve con buenos ojos los intentos de Ereván de alejarse de su órbita en busca de nuevos aliados en Occidente y ha impuesto varias tandas de dolorosas restricciones a las importaciones armenias en vísperas de los comicios que han causado pérdidas millonarias a los empresarios locales.

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El motivo son las aspiraciones de Ereván de ingresar en la Unión Europea, el nuevo enemigo estratégico de Moscú, en perjuicio de la Unión Económica Eurasiática, a la que el país caucásico pertenece desde 2015

Con todo, el exasesor del líder armenio Arsén Jaratián puso en duda que el Kremlin vaya a utilizar todas las herramientas de presión a su alcance contra Armenia.

Según dijo el experto a EFE, Moscú es consciente que eso no le ayuda a ganar adeptos y puede hacer que, llegado el momento, todo el pueblo armenio se vuelva contra Rusia.

Pashinián no se muerde la lengua a la hora de decir ante las cámaras al presidente ruso, Vladímir Putin, que Armenia es un país democrático, que no limita las redes sociales, al contrario que Moscú, y que no admite presiones de la antigua metrópoli.

Al mismo tiempo, asegura que su diálogo con el jefe del Kremlin es muy fluido y que ha hablado con él unas 200 veces por teléfono, más que cualquier otro líder del espacio postsoviético.

Es más, esta semana dijo que cuando Putin le felicitó el cumpleaños el pasado 1 de junio, ambos quedaron en mantener una reunión presencial después de los comicios parlamentarios para arreglar los asuntos pendientes.

A la espera de esa reunión, Pashinián no dudó en declarar que las sanciones que impone ahora Moscú a Ereván son meramente "políticas".

Y, mientras, continúa reforzando sus lazos con Europa y arremete contra algunos de sus contrincantes en las próximas elecciones, a los que acusa de estrechos vínculos con Moscú en detrimento de los intereses nacionales.

Ese es el caso del empresario Samvel Karapetián, quien hizo su fortuna en tierras rusas y ahora, con el apoyo del Kremlin, desafía a Pashinián, aunque la doble ciudadanía le impide ser candidato.

Paralelamente, Pashinián acoge en Ereván dos cumbres europeas, a una de las cuales asiste el presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, lo que irritó sobremanera a Moscú.

El líder armenio también promete que la Unión Europea continuará aumentando su presencia e inversiones en Armenia. Y Armenia se adaptará cada vez más a los estándares europeos, asegura.

En su primera rueda de prensa para medios extranjeros tras proclamarse ganador de la revolución de terciopelo de 2018, Pashinián prometió defender siempre los intereses nacionales de su país por encima de toda alianza política.

En esta primera presentación mediática como nuevo líder de Armenia, Pashinián aseguraba que las relaciones con Rusia eran muy importantes para su país y prometía no dar -al menos por el momento- giros geopolíticos bruscos.

A la vez, adelantaba que llegado el momento la continuidad de Armenia en el bloque postsoviético de la UEE se iba a decidir en un referéndum.

Ocho años después de este vaticinio, Ereván se acerca con celeridad a la posibilidad de celebrar esa consulta popular, presionada por Rusia que insta al país caucásico a elegir cuanto antes un bando.

Sin embargo, el dirigente armenio es consciente que una vez expresada la opinión del pueblo, ya no habrá marcha atrás. Y por ello, no tiene prisa y opta por continuar explorando los horizontes de lo (im)posible hasta dar un paso que definirá la política exterior armenia durante las próximas décadas.EFE