Raízen confía en sacar adelante su reestructuración solo con el apoyo de los bancos y los inversores locales

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Raízen, fabricante brasileño de etanol a partir de caña de azúcar, está estudiando seguir adelante con su plan de reestructuración pese a las objeciones de los tenedores de bonos 'offshore' tras calcular que el respaldo de los acreedores bancarios y los tenedores de bonos locales sería suficiente para aprobarlo.

El 36% de la deuda se encuentra en manos de los bancos y el 22% de inversores locales, según ha informado 'Bloomberg' citando fuentes conocedoras del asunto. Esto superaría el 50% requerido para salvar el plan siempre y cuando no se desmarquen demasiados acreedores de estos dos grupos.

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Raízen lanzó en marzo una "recuperación extrajudicial" ante el pasivo de 65.140 millones de reales (11.178 millones de euros) fruto de algunas apuestas fallidas con el etanol y los combustibles de aviación. Además, se ha visto afectada por los altos tipos de interés de Brasil y unas cosechas más escasas de lo previsto.

Desde entonces, la empresa ha estado negociando con los acreedores para alcanzar un acuerdo de reestructuración que evite tener que declarar la bancarrota. La fecha límite para cerrarlo es el 8 de junio.

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La propuesta actual contempla la conversión de, al menos, el 45% de la deuda en capital, lo que dejaría a los acreedores con entre el 75% y el 85% del accionariado de la firma. Asimismo, se constituirá un comité de acreedores encargado de dirigir Raízen que estará presidido por su director financiero, Lorival Nogueira Luz Júnior.

EXPOSICIÓN ESPAÑOLA

Tal y como adelantó Europa Press el pasado 11 de marzo, Banco Santander y BBVA son los principales acreedores españoles de Raízen. La primera entidad y sus filiales tienen una exposición a las operaciones de la energética de 374,6 millones de euros procedente de fondos de renta fija y avales para la exportación y comercialización de electricidad.

De su lado, la sucursal de BBVA en Nueva York se anotó un impacto de 201,7 millones de dólares (174 millones de euros) derivado de un plan de pensiones a largo plazo con un horizonte inversor fijado en 2030. Ambos bancos se han sumado al plan de reestructuración.