Cracovia (Polonia), 19 may (EFE).- El nuevo jefe de Gobierno húngaro, Péter Magyar, inició este martes su viaje a Polonia, el primero oficial al extranjero, con un llamamiento a reactivar el formato del Grupo de Visegrado (Eslovaquia, República Checa, Hungría y Polonia) y a normalizar las relaciones diplomáticas con el país vecino tras las tensiones que las caracterizaron bajo su predecesor Viktor Orbán.
Durante un encuentro con los medios tras su visita a la catedral de Cracovia (Sur), Magyar expresó su deseo de que las relaciones bilaterales vuelvan "a la normalidad a todos los niveles", no solo en el ámbito político, sino también en el cultural y comercial, y que se recupere "la alianza estratégica que históricamente unió a ambas naciones".
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El nuevo primer ministro dijo estar "satisfecho de retomar las conversaciones de alto nivel" para que la relación con sus vecinos pueda volver a "ese alto nivel en el que estuvo alguna vez" y se mostró decidido a reactivar el formato también conocido como V4, que prácticamente había dejado de funcionar desde 2022 debido a las divergencias políticas de sus integrantes.
“Nuestra ubicación predestina a la cooperación, en el Grupo de Visegrado. Me acuerdo de la cooperación de los años 2010. Volveremos a eso. Nuestra meta es que el V4 se amplíe, con países como Austria y otros países. Hay mucho más en común que lo que nos separa”, aseguró.
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Magyar, además, reafirmó su compromiso con todo el bloque europeo al declarar que "Hungría no puede seguir siendo un país transbordador (sic) entre Occidente y Oriente" y aseguró que esta visita constituye "una muy necesaria reanudación diplomática integral".
Bajo el gobierno de Orbán, las relaciones bilaterales con Varsovia quedaron prácticamente congeladas, debido a las simpatías del exmandatario húngaro por Rusia y a las tensiones derivadas del asilo político concedido a políticos del anterior Gobierno polaco, prófugos de la Justicia, lo que provocó la retirada del embajador polaco en 2024.
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Con la elección de Polonia como primer destino exterior tras la investidura, el nuevo Ejecutivo húngaro busca escenificar la ruptura con la anterior política de aproximación a Moscú y Pekín y una reorientación de Budapest hacia una mayor sintonía con la UE y la OTAN.
El programa del primer ministro húngaro se extenderá hasta mañana, cuando, en un gesto político, viajará a Varsovia en el tren de alta velocidad que Viktor Orbán criticó al decir que se había pagado "con el dinero de la malvada Bruselas".
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En la capital polaca, Magyar se entrevistará con el presidente Karol Nawrocki y el primer ministro Donald Tusk, para después viajar a Gdansk (norte) y celebrar una reunión con el expresidente y Nobel de la Paz Lech Wałęsa.
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