Noche de disparos: el misterio del día en el que huyó del Senado el socio de Duterte

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Uxía Pérez

Bangkok, 15 may (EFE).- El Senado filipino fue durante tres días un escenario crucial para la política del país, al actuar como el refugio del parlamentario Ronald 'Bato' dela Rosa, hasta que un sospechoso tiroteo irrumpió en plena cámara y precipitó la huida del político, sobre quien pesa una orden de arresto de la Corte Penal Internacional (CPI) por presuntos crímenes de lesa humanidad.

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La tensión llevaba días instalándose en las cortes. Tras siete meses ausente, Dela Rosa reapareció en el Senado el pasado lunes para reforzar el poder de su clan político y renovar la presidencia de la cámara, pero ese mismo día, la CPI hizo pública la orden de arresto que, hasta entonces, había permanecido bajo secreto.

La Corte considera a Dela Rosa, exjefe de la Policía Nacional, presunto "coautor indirecto" de los crímenes cometidos durante la guerra contra las drogas del expresidente de Rodrigo Duterte (2016-2022), una campaña con 6.000 asesinatos extrajudiciales, cifra que oenegés elevan hasta 30.000.

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Dela Rosa buscó en el Senado una suerte de custodia protectora después de lograr escapar de agentes de la Oficina Nacional de Investigación que trataron detenerlo sin éxito, en una huida a la carrera por los pasillos del edificio.

Allí pasó tres días y dos noches, con un cambio de ropa y varias publicaciones en Facebook en las que advertía de un arresto inminente, alentando a sus seguidores a "reunirse frente" al Senado para bloquear el operativo, alimentando concentraciones y una creciente agitación social.

Las autoridades informaron a última hora del miércoles de que iban arrestar a "una persona" dentro del edificio, sin ofrecer más detalles, cuando, minutos más tarde, los medios filipinos registraron una ráfaga de disparos en el interior del Senado.

"El Senado está siendo atacado. ¡Por favor ayudadnos!", publicó Dela Rosa en su cuenta de Facebook, un mensaje que posteriormente enfatizó el recién investido presidente del Senado, Alan Peter Cayetano, al asegurar que una de las instituciones más poderosas del país estaba siendo atacada.

Los disparos, que la prensa local elevó hasta 27, provocaron el cierre del edificio durante varias horas, dejando atrapados en su interior a periodistas y fotógrafos que no pudieron abandonarlo hasta pasada la medianoche, sin que se registraran heridos.

El edificio fue acordonado y escoltado por tropas con chalecos antibalas, algunos con fusiles de largo alcance.

En medio de la vorágine y a altas horas de la noche, la prensa filipina daba por hecho que Dela Rosa pasaría otra noche atrincherado, sin saber aún que, mientras Manila amanecía, el senador abandonaría el edificio para permanecer desde entonces en paradero desconocido.

Hasta el momento sigue sin trascender la autoría de los disparos. El presidente filipino, Ferdinand Marcos Jr., afirmó que ninguna de las fuerzas del Estado se vio involucrada en el incidente. Un argumento que reiteró tanto la Policía como el Ejército.

Mientras tanto, distintas informaciones y especulaciones señalan que el tiroteo pudo haber sido utilizado por partidarios de Dela Rosa para generar confusión dentro del Senado y facilitar la salida del legislador del edificio.

"No escapó, decidió irse", dijo el jueves el presidente de la cámara, tras detallar que, según la Constitución del país, Dela Rosa solo podría ser detenido "si hay una orden judicial de un juez filipino", sugiriendo que la orden de la justicia internacional no será obedecida de momento.

Este viernes, con la investigación en curso, las autoridades filipinas anunciaron la suspensión temporal del jefe de seguridad del Senado, Mao Ranada Aplasca, quien ocupaba el cargo desde el lunes, el mismo día en que Dela Rosa regresó a la cámara.

Los protagonistas del suceso son aliados de Duterte, actualmente detenido en La Haya por crímenes de lesa humanidad, en un caso que ha agravado la tensión política en Filipinas y dividido al país entre partidarios y detractores del exmandatario.

Aunque Marcos Jr. y la actual vicepresidenta, Sara Duterte, formaron una alianza para gobernar por un mandato de seis años en 2022, esta comenzó a desintegrarse poco después y llegó a su punto álgido cuando en noviembre de 2024 la hija del exmandatario afirmó haber ordenado matar al presidente si ella misma era asesinada.

En paralelo, Duterte fue detenido en marzo de 2025 por orden del CPI y enviado a La Haya, donde actualmente aguarda bajo arresto a que se conozca la fecha del juicio.

Aunque Filipinas salió en 2019 del Estatuto de Roma, el tratado fundacional de la CPI, la corte afirma que mantiene jurisdicción sobre los hechos ocurridos mientras el país era miembro, ya que la guerra contra las drogas a nivel nacional comenzó en 2016.

La justicia internacional firma que Dela Rosa, más conocido por el sobrenombre de 'Bato' (roca, en tagalog), contribuyó de forma esencial con declaraciones públicas que "autorizaban, toleraban y promovían" los asesinatos, y que alentó a agentes a justificar muertes mediante "escenarios ficticios de defensa propia".