Dibujantes argentinos reivindican en Nápoles el cómic "artesanal"

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Claudia Sacristán

Nápoles (Italia), 3 may (EFE).- Entre el bullicio de jóvenes disfrazados de sus personajes favoritos, el omnipresente 'cosplay' y las colas interminables para saludar a las figuras de la industria, la COMICON de Nápoles respira una resistencia silenciosa: la del papel, la tinta y el contacto humano.

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En un mundo saturado por la tecnología, el noveno arte parece haber iniciado un viaje de retorno a sus raíces y a su lado artesanal, como defienden los dibujantes argentinos Leandro Fernández y Lisandro Estherren, presentes en la cita napolitana, una de las más importantes de Europa.

El mensaje de los autores es unánime: el dibujo artesanal no solo resiste, sino que vive una segunda edad de oro impulsada por lectores que buscan "algo real".

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Mientras las grandes estrellas acaparan los focos, en los puestos de creadores menos mediáticos los lectores se detienen a charlar, a preguntar por el tipo de plumilla o el gramaje del papel, buscando una conexión que el píxel no ofrece.

En uno de los miles de stand del COMICON, estos dos argentinos muestran sus creaciones al mundo.

Leandro Fernández, dibujante de trayectoria internacional con obras como 'The Punisher' para Marvel, destaca cómo el contacto directo con la gente en eventos como este refuerza el valor de las "comisiones" (dibujos por encargo) y la venta de páginas originales.

Aunque reconoce que él no es capaz de diferenciar si algo está hecho o no con IA, defiende que está tecnología, de momento, no es creativa, sino que "mezclando cosas disponibles y hace una especie de cóctel"

"En un dibujo no hay nada librado al azar. Todo lo que está en el dibujo está puesto ahí porque tenemos la intención de ponerlo; es una observación que hace el autor de la realidad (..) Eso es lo que le va a hacer atractivo del punto de vista humano.", comenta a EFE Fernández.

A su lado, Lisandro Estherren insiste en que la IA "siempre toma un atajo" y tiene "una velocidad que no coincide con el proceso creativo".

"La parte más interesante del trabajo artístico intelectual de artista tiene que ver con la creación, con la búsqueda de soluciones, con encontrar cosas que no estaban ahí al principio. Todo ese recorrido se hace experimentando", explica.

Para Estherren, el deseo primario de "hojear un libro, hojear una revista o manipular cosas con las manos" sigue siendo un motor imbatible que garantiza la supervivencia del formato físico frente a la "explosión de lo digital".

"Creo que la IA va a declinar sencillamente porque la gente valora el trabajo artístico humano un poco más que los resultados que produce la IA", concluye el autor.

Mientras la industria debate sobre algoritmos, en Nápoles los autores reivindican el oficio: charlar con el lector, compartir visiones y demostrar que, en el arte, el camino de la experimentación humana sigue siendo el que mejor conecta con el público. EFE

(foto)(vídeo)