Austin (EE.UU.), 1 may (EFE).- ExxonMobil y Chevron, las dos principales petroleras de Estados Unidos, reportaron este viernes fuertes caídas en sus beneficios durante el primer trimestre de 2026, golpeadas por la volatilidad de los precios del crudo y el impacto de la guerra en Irán, aunque ambas superaron las expectativas de Wall Street en ganancias por acción.
ExxonMobil ganó 4.183 millones de dólares entre enero y marzo, un 45,8 % menos que en el mismo periodo del año anterior, mientras que Chevron obtuvo un beneficio neto de 2.210 millones de dólares, una caída del 36,8 % interanual.
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Los resultados de Exxon estuvieron marcados por efectos contables relacionados con derivados vinculados al conflicto, que restaron aproximadamente 3.900 millones de dólares al beneficio debido al desfase entre la valoración de estos instrumentos y la contabilización de las entregas físicas asociadas.
El consejero delegado de Exxon, Darren Woods, declaró a la cadena CNBC que aproximadamente el 15 % de la producción de la empresa se ve afectada por la guerra, y advirtió de que, si el estrecho de Ormuz permanece cerrado durante todo el segundo trimestre, la producción de la compañía en Oriente Medio caería en 750.000 barriles diarios respecto a 2025. Añadió al mismo medio que, una vez que el estrecho vuelva a abrirse, los flujos de crudo tardarán hasta dos meses en recuperarse.
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Sin embargo, en una llamada con inversores, Woods quiso subrayar la resiliencia del grupo. "Este trimestre demostró que ExxonMobil es una compañía fundamentalmente más sólida que hace tan solo unos años, preparada para operar en entornos de crisis y a lo largo de los ciclos del mercado", afirmó.
La empresa precisó además que el impacto contable es temporal y que las coberturas generarán una ganancia neta en trimestres posteriores, una vez entregados los productos.
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En cuanto a ingresos, Exxon recibió 85.138 millones de dólares y, según datos de la firma de análisis LSEG recogidos por CNBC, la cifra superó las estimaciones de los analistas de Wall Street, que esperaban 82.180 millones.
Chevron, por su parte, se mostró relativamente menos expuesta al conflicto. Su consejero delegado, Mike Wirth, indicó a CNBC que la compañía opera en Arabia Saudí, Kuwait e Israel, pero que esas posiciones son pequeñas frente a sus activos en América, Asia y África. "El impacto que sentimos de los eventos en Oriente Medio en nuestra compañía es relativamente menor que el de otras", declaró a esa cadena.
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La facturación de Chevron ascendió a 48.607 millones de dólares, respaldada por un aumento de producción del 15 % interanual hasta los 3,86 millones de barriles diarios, impulsado por la adquisición de Hess y por el incremento de la actividad en EE.UU., donde la extracción creció un 24 %.
De acuerdo con estimaciones de LSEG recogidas por CNBC, sus ganancias ajustadas por acción fueron de 1,41 dólares, muy por encima de los 95 centavos previstos, aunque los ingresos quedaron por debajo de las expectativas de 52.100 millones.
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Al margen de los resultados trimestrales, Woods se mostró optimista sobre una posible expansión de la compañía en Venezuela, a la que describió como "un recurso inmenso que ahora se abre de forma más libre al mundo".
El ejecutivo señaló que Exxon se encuentra en una posición "única" para trabajar con el crudo pesado venezolano, dado el desarrollo tecnológico de la empresa para procesar este tipo de petróleo a menor costo. "Me siento optimista sobre lo que está pasando, sobre la oportunidad allá (...) creo que vamos a jugar un papel importante en traer esos barriles al mercado", afirmó.
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Exxon abandonó Venezuela en 2007, tras la nacionalización de yacimientos decretada por Hugo Chávez. Semanas atrás, según Bloomberg, la compañía envió un equipo de trabajo al país para evaluar un posible retorno. El presidente Donald Trump ha instado a las energéticas estadounidenses a invertir en Venezuela, que cuenta con las mayores reservas probadas de crudo del mundo: unos 303.000 millones de barriles, el 17 % del total global. EFE