Un Sarkozy crispado niega en el tribunal las imputaciones lanzadas por su ex brazo derecho

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París, 29 abr (EFE).- Atacado en su línea de defensa por el testimonio de su antiguo brazo derecho, el expresidente francés Nicolas Sarkozy se crispó este miércoles en el tribunal que juzga la financiación con dinero libio de la campaña que le condujo al Elíseo en 2007, y negó las imputaciones de que intercedió en favor del régimen de Muamar Gadafi.

Sarkozy respondió a las acusaciones lanzadas por quien fuera su jefe de gabinete, Claude Guéant, a quien en los días previos había tratado de lanzar la responsabilidad de los posibles contactos con el líder libio y su yerno, Abdallah Senoussi.

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Dichos contactos pretendían supuestamente blanquear a Senoussi, hombre fuerte del régimen de Gadafi y condenado en rebeldía a cadena perpetua en Francia por un atentado terrorista contra un avión que en 1989 costó la vida a 170 personas, 54 de ellos franceses.

El expresidente, condenado en primera instancia a cinco años de prisión, negó toda intervención en favor de Senoussi, con quien Guéant se reunió en 2005.

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"Ni quisimos ni pudimos hacerlo", dijo Sarkozy, que señaló que, durante la campaña de 2007, una de sus promesas electorales fue la de no usar la amnistía presidencial a la que solían recurrir sus antecesores con motivo de la fiesta nacional del 14 de julio.

"Era una puerta que estaba cerrada. No veo cómo los libios podían pedirnos eso", señaló el acusado, negando así las alegaciones de Guéant, que en dos declaraciones juradas enviadas al tribunal sostiene que su antiguo jefe le pidió que estudiara el caso de Senoussi durante una cumbre en Trípoli en 2007.

Sarkozy trató de desacreditar a Guéant: "No creo que mienta, pero la memoria puede flaquear", dijo sobre el que fuera su más próximo colaborador, quien a sus 81 años y por motivos de salud está ausente del juicio en el que en primera instancia recibió la mayor pena, seis años de cárcel.

El expresidente negó sus alegaciones, aseguró que nunca le informó de sus contactos con Senoussi y que no le ordenó ocuparse de la suerte judicial de este, al tiempo que pudo reconocer alguna contradicción en sus testimonios previos, pero que no afectan al fondo del caso.

"Estas acusaciones son de locos", llegó a decir el expresidente, que llegó a su momento álgido de crispación cuando le cuestionaron sobre los fondos libios acreditados que circularon a través del mediador franco-libanés Ziad Takieddine, en los que reposa el grueso de la acusación.

Mientras que la Fiscalía considera que son la prueba de que se trató de financiar la campaña de Sarkozy, el expresidente sostiene que sirvieron para sostener el tren de vida de ese oscuro personaje, fallecido el año pasado poco antes del inicio del juicio en primera instancia.

Pero Sarkozy dijo tener "un cabreo inmenso" al asegurar que el juez instructor les ocultó que la mitad de esos fondos, seis millones de euros, habían vuelto a la familia de Senoussi, "un escándalo dentro del escándalo".

El interrogatorio sobre estos asuntos aparece como un punto clave en la defensa de Sarkozy, que trata de evitar una tercera condena, tras haber sido sentenciado por corrupción y tráfico de influencias en marzo de 2024 y por la financiación irregular de su campaña de 2018 en noviembre de 2025, acusaciones que siempre ha negado.