Ana Báez
Ciudad de México, 28 abr (EFE).- Antes de publicar su cuarto disco, ‘HOSHI’ (estrella en japonés), la cantante mexicana Bratty, que pisó los escenarios de Coachella a los 22 años en 2023, atravesó un periodo de “bloqueo creativo” en el que se cuestionó si, entre tanto contenido, su música “todavía tenía algo que aportar al mundo”, a lo que responde: “Sí, güey, me la voy a creer: quiero llegar a Japón”.
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“Quiero hacer mi gira más ambiciosa y llegar a Japón. También a partes de México que no he ido como Mérida y Chihuahua; entonces, quiero abarcar todas esas brechas y, además, volver a Sudamérica”, dijo la compositora de pop alternativo, llamada realmente Jenny Juárez (Sinaloa, 2000), en una entrevista con EFE.
Bratty aspira que ‘HOSHI’ (Universal) se escuche “en todos los rincones del mundo”, incluso cuenta fueron estas 12 canciones -en las que destacan colaboraciones con Julieta Venegas, Ed Maverick, Marc Seguí (España) o Red Fingers (Chile)- las que lograron el nacimiento de su primera audiencia en Japón.
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“Las personas que están en este disco no se sienten estrellas, pero lo son”, confiesa Bratty sobre esta idea que marcó la esencia del álbum originado en 2024, un año después de su interpretación como la única mexicana en el cartel del festival estadounidense Coachella.
En esa época, revela, “estaba muy bloqueada creativamente” y “llena de preguntas sin respuestas” sobre lo que debía hacer musicalmente, así que “me aleje de lo musical y me concentré en lo visual para inspirarme”.
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Al dibujar varios bocetos nació ‘HOSHI’, la estrella roja de cuatro picos que Bratty lleva en la frente y que se ha transformado en el sello de su cuarto disco inspirado en el minimalismo de la cultura japonesa, pero también en la publicidad asiática de la década de 1980.
“A mí me cuesta mucho verme como una estrella, porque siempre he sido de las personas a las que les gusta estar en su rollo (en lo suyo), en la parte de atrás, y creo que este concepto de la estrella me ayudó a decir: ‘Güey, créetelo’”, confiesa.
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Bratty, como su nombre artístico lo indica, siempre ha ido a contracorriente: desde romper con los estereotipos femeninos que, en su casa en la ciudad de Culiacán, intentaron imponerle hasta salir de los lugares comunes de la industria musical, donde se arriesgó a explorar el garage indie y el pop vaporoso en lugar de hacer reguetón.
Con ese ímpetu, se dio a la tarea de adentrarse en sus mayores inseguridades, como el “no sentirse suficiente”, y de cuestionar por qué la fama se siente así y qué significa ser una estrella en la actualidad; una reflexión que deposita en el tema ‘La estrella que quería brillar’.
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“Me gusta hacer arte y compartirlo con la gente, pero luego hay cosas de las que no me siento tan parte, que vienen con la fama y todas estas cosas que no están tan chidas (bien)”, lamentó.
En este “rompecabezas” de la fama, resuelve, lo importante es “no esconder nada y mostrarse vulnerable” para conectar con “sentimientos específicos del público”.
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En ese sentido, destaca a ‘HOSHI’ como el primer álbum con el que explora sus miedos como artista, pero también lo define como una vía de reconciliación con ellos y de cuidar su salud mental.
Después de participar en proyectos de alto valor, como poner voz a la icónica balada ‘Linger’ de la banda irlandesa The Cranberries, Bratty asegura que está lista para regresar a los escenarios.
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Por ello, el próximo 18 de septiembre, en el Teatro Metropólitan, interpretará los 12 temas de su disco. EFE
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