Ana Báez
Ciudad de México, 27 abr (EFE).- Cuando el director Gianfranco Rosi alzó el Oso de Oro de Berlín por el documental ‘Fuocoammare’ (2016) pidió “tomar conciencia” por toda la gente que muere al migrar. Diez años después, el cineasta de doble nacionalidad -italiana y estadounidense- admite que “nada ha cambiado” e incluso “se siente avergonzado” de tener un pasaporte de un país que “impone la guerra”.
“Odio lo que está pasando, lo que está haciendo Estados Unidos. Tengo un pasaporte estadounidense, que obtuve hace 20 años, y ahora me siento avergonzado de tenerlo, porque es un país que está imponiendo la guerra”, aseguró en una charla con EFE tras presentar las ocho películas que formarán parte de una retrospectiva en su honor en la Cineteca Nacional de la Ciudad de México.
Rosi (Asmara, 1963), sin reparos ni titubeos, es crítico de la situación actual y se cuestiona: “¿dónde está la democracia en Estados Unidos?”, un país en el que su población “no tiene derecho a la educación, la salud y la justicia”, y cuya lógica de imposición ha causado “la destrucción masiva” en Afganistán, Irak, Siria y Libia.
“Un amigo mío dice que en Estados Unidos primero bombardean y luego aprenden geografía”, lamenta sobre el contexto bélico que atraviesa el mundo, un lugar con el que “ya no conecta ni entiende”.
“Ya no entiendo este mundo, todo lo que ocurre en él pasa así (truena los dedos: demasiado rápido): no conecto y he perdido el deseo”, admite Rosi, quien durante décadas ha advertido de la decadencia y la desaparición de las salas de cine, un gesto nostálgico que se aprecia en su filmografía.
El realizador lleva más de tres décadas embarcándose en un cine basado en la observación y la paciencia, ese que mira aquello que la sociedad pasa por alto: la violencia en las fronteras (‘Fuocoammare’), el sicariato en México (‘El sicario’, 2010) y la fragilidad de Nápoles como metáfora de la vulnerabilidad global (‘Sotto le nuvole’, 2025).
Esta última la presentó en una charla abierta al público mexicano el 23 de abril.
Esa forma de apreciar es escasa en “la era de los algoritmos”, por lo que hoy cree que sería incapaz de hacer un largometraje que abarcara toda complejidad que nos atraviesa.
Por ello, su último proyecto, ‘Sotto le nuvole’ (Pompeya: Bajo las nubes) -distinguido con el Premio Especial del Jurado en la pasada edición del Festival de Venecia-, expone que nada es eterno, “ni las civilizaciones humanas”, al narrar entre varias voces y temporalidades la desaparición de la ciudad italiana de Pompeya tras la erupción del monte Vesubio en el año 79 d.C.
“Tal vez nuestra sociedad quede como las estatuas romanas: debajo del agua”, responde.
En su momento, argumenta, los romanos “por lo menos nos dejaron belleza”. Habrá que preguntarse: “¿qué podemos dejar nosotros?”.
La filmografía del nominado al Óscar estará proyectándose hasta el 3 de mayo en las salas de la Cineteca Nacional de México a través de la ‘Retrospectiva Gianfranco Rosi’. EFE
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