Amitav Ghosh: Es "demencial" que el mundo avance en dirección opuesta en materia climática

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Madrid, 25 abr (EFE).- El candidato al Premio Nobel Amitav Ghosh (Calcuta, 1956) considera "demencial" que el mundo avance "en dirección opuesta" en materia medioambiental ante un contexto de "crisis sin precedentes" que van más allá del cambio climático.

Su libro 'El gran delirio: Cambio climático y lo impensable' ha sido publicado este año por la editorial Capitán Swing en español.

En una entrevista con EFE en CaixaForum, donde ha sido invitado para participar en un ciclo de conferencias, el ensayista y novelista se muestra sorprendido al constatar que su obra ha logrado mantener vigente su visión del planeta diez años después.

No obstante, Ghosh, uno de los autores indios contemporáneos más relevantes de su país, sigue sin hallar respuesta a cuestiones que ya planteó en su día. No entiende la inacción política ante el calentamiento global o por qué un tema acuciante como la emergencia climática permanece invisible en la literatura y en la cultura.

 "Me pregunto continuamente cómo he logrado que el libro siga resultando actual. En Estados Unidos, se enseña en muchas universidades (...) pero lo cierto es que hay muy pocos que aborden la crisis global desde un punto de vista literario o cultural, ya que se ha hecho siempre de forma científica", reflexiona.

 El tablero geopolítico de 2026 es aún hoy más enrevesado que hace una década. La Unión Europea (UE) ha dado tumbos en la implementación de sus políticas ambientales, hay guerras en varios puntos del globo y urge rebajar las emisiones.

"Las crisis a las que nos enfrentamos en el mundo no tienen precedentes. Son las mayores crisis que la humanidad, como especie, ha enfrentado jamás", observa el ganador del Premio Jnanpith, máximo galardón literario de la India.

Su evolución personal le da, también, una perspectiva renovada: "Si hoy escribiera este libro, no pondría el énfasis únicamente en el clima porque hay muchos otros tipos de crisis a las que nos enfrentamos, como la pérdida de biodiversidad, que quizá sea incluso más importante, la extinción de especies".

"Estamos ante múltiples crisis, así que prefiero pensar en esto no solo como una crisis climática, sino como una crisis planetaria", apostilla.

 Según opina el candidato al Premio Nobel de Literatura 2025, el mundo tiene ante sí un escenario "desolador" en muchos aspectos en el que es una "absoluta locura la forma en que estamos avanzando. Es absolutamente demencial", agrega.

En ciudades de Estados Unidos como Miami "ya existen lo que se llaman 'inundaciones de días soleados', es decir, en días normales partes de la ciudad se inundan". Y aun así "los precios inmobiliarios siguen subiendo en esas zonas vulnerables, lo que es completamente irracional", observa.

 "En Florida ni siquiera se permite usar la expresión 'cambio climático', y Phoenix (Arizona) es una de las ciudades que más crece en EE. UU., a pesar de estar en medio del desierto y ser prácticamente inhabitable sin aire acondicionado. Si hubiera un corte eléctrico, sería una catástrofe, especialmente para la población mayor".

 Por si fuera poco, sostiene que el Estado "ha sido capturado por intereses corporativos" y lamenta que el sector inmobiliario "controle" gran parte de lo que ocurre. "Se venden casas sin mencionar los riesgos climáticos, y el riesgo lo asume el comprador, no quien vende. Es bastante deprimente".

¿Se puede revertir este panorama? Ghosh cree que "existen soluciones, muchas propuestas técnicas, energías alternativas pero el problema radica en que en lugar de adoptarlas, el mundo se está moviendo en la dirección opuesta, y muy rápidamente, hasta el punto de no poder volver atrás".

  "El fondo de mitigación del Acuerdo de París nunca recibió ni una fracción de lo prometido. Y ahora Europa ha encontrado enormes cantidades de dinero para armamento. Es un mundo extraño".

En el libro, el autor responsabiliza a los políticos de no darse cuenta de que el cambio climático es "un problema real" y de haber aplicado "mal" las políticas climáticas.

"En Alemania, obligar a instalar bombas de calor generó rechazo por su coste; y en los Países Bajos, los agricultores fueron empujados a modelos intensivos y luego culpados por sus efectos".