Una librería con un solo libro, la apuesta japonesa frente a la sobreproducción editorial

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Tokio, 23 abr (EFE).- Una pequeña librería de Tokio no da elección posible al lector, distanciándose de la habitual presentación de últimas novedades y superventas: un solo libro ocupa el escaparate, en una propuesta que contrasta con la sobreproducción editorial y el auge de la venta por internet.

"Pensé que si había un solo libro, no necesitaba nada más”, explica a EFE el dueño del local, Yoshiyuki Morioka, encargado de elegir cada semana la obra a la que prestará toda su atención.

Bajo el lema de 'issatsu, isshitsu' (una habitación, un solo libro), la librería Morioka Shoten trabaja con una mecánica sencilla: el dueño escoge un libro cada semana, al que acompañan charlas, eventos y una decoración que envuelve el espacio por y para esa lectura.

En un lugar como Tokio, donde las opciones y estímulos marcan el ritmo, la idea reúne todos los requisitos para no ser rentable, pero la librería, inaugurada en 2025, se llena cada día.

"El valor está en el propio concepto. No existe otra librería como esta en el mundo", afirma Morioka.

La ubicación -en el histórico Edificio Suzuki del barrio de Ginza, antiguo hogar de la editorial Nippon Kobo- tampoco fue fruto del azar, según Morioka. Con un presupuesto limitado sobre la mesa, decidió que su objetivo no era diseñar un espacio, sino "encontrar uno que ya tuviera historia".

De joven, Morioka trabajó en una librería del barrio de Jimbocho, epicentro literario de la capital nipona, que alberga editoriales y librerías de segunda mano repletas de obras apiladas en todos los rincones.

Había tantos títulos que "era imposible abarcarlo todo", recuerda el librero, quien disfrutaba organizando eventos en el local para que la gente se centrara en un solo libro.

"Eso me hizo sentir que necesitaba otra forma de acercarme a la lectura", confiesa desde la puerta de su librería, que ya está repleta de curiosos que examinan la obra de la semana, preguntándose por qué ese título, y no otro, merece toda su atención.

Tras una semana dedicada a la ceremonia del té, donde los utensilios y tazas llenaban el pequeño espacio, Morioka ha seleccionado esta vez un libro enfocado en las estaciones y el calendario japonés.

"Busco ir más allá de mí mismo, encontrar algo que supere mis propios límites y amplíe mi mirada", explica.

A diferencia de sus competidores, no escoge autores exitosos, o novelas clásicas que le aseguren ventas. En su lugar, prefiere explorar una literatura diferente, alejada de las novedades que cada día llenan un mercado editorial ya saturado.

Fuera de la pequeña sala, el mercado editorial japonés sigue su curso, con una avalancha de novedades diarias que inundan las librerías del país.

Según datos del sector editorial, Japón publica alrededor de 80.000 títulos al año, es decir, más de 200 libros cada día, de los cuales solo una pequeña parte logra alcanzar niveles altos de lectura.

Una tendencia que también se observa en otros países como España, donde, según los últimos datos de la Confederación Española de Gremios y Asociaciones de Libreros (Cegal), el 49,4 % de los títulos impresos no venden ni un solo ejemplar en un año.

A esto se le suma el declive de las librerías tradicionales en Japón, cuya cifra se ha desplomado casi al 50 % en los últimos veinte años, mientras  los ingresos por la venta de libros físicos se reducen a su menor nivel en 50 años, según la Asociación de Editores y Libreros de Japón (APJEA).

El resultado es un negocio que, sobre el papel, no debería funcionar, pero que, sin variedad ni excesos, ha encontrado su equilibrio en esa misma contradicción.

Pilar Bernal Zamora