Guzy, fotógrafa de las detenciones del ICE en Nueva York: "Nadie está a salvo en este país"

Guardar

Nueva York, 23 abr (EFE).- Carol Guzy, ganadora del World Press Photo 2026 por una imagen sobre la separación de una familia migrante a manos del Servicio de Inmigración y Aduanas (ICE), afirma sentir "desgarro" al observar a agentes enmascarados en tribunales de EE.UU. y advierte de que "nadie está a salvo" a raíz de escenas como esta, que evidencian las "consecuencias humanas" de la política migratoria de Donald Trump.

"Las niñas simplemente se agarraban a su padre con tal desesperación que parecía que intentaban evitar que se lo llevaran. Es imposible no sentir el dolor que atraviesa toda la escena", relata Guzy en una entrevista con EFE desde su apartamento en el barrio de Chelsea, en Manhattan, pocos minutos después de que se hiciera público que había ganado el premio.

Aunque la fotógrafa, nacida en Pensilvania en 1956, reside la mayor parte del tiempo en Washington D.C., viaja con frecuencia a la Gran Manzana desde que Trump regresó a la Casa Blanca para documentar en el Miami Herald cómo funcionan los operativos del ICE.

La autora explica que llevaba meses documentando -y sigue haciéndolo- arrestos de migrantes en el edificio federal Jacob K. Javits de Manhattan, uno de los pocos espacios federales donde se ha permitido en ocasiones el acceso de periodistas gráficos.

Allí, asegura, presenció el año pasado numerosas escenas traumáticas, aunque "las separaciones familiares eran siempre las más difíciles de soportar", como la que capta en la imagen galardonada y que muestra a un ciudadano ecuatoriano que es detenido tras acudir a una audiencia mientras sus hijas se aferran a él intentando impedir la separación.

"Hay momentos en los que todos acabamos llorando, incluso quienes estamos allí trabajando. Escuchar los gritos de los niños cuando ocurre algo así es devastador", comenta.

La fotografía forma parte de una serie de reportajes más amplios sobre detenciones de migrantes tras comparecer ante jueces de inmigración, una práctica que se intensificó desde 2025, cuando las autoridades ampliaron los arrestos en espacios judiciales.

Según el jurado del World Press Photo, la imagen condensa en un solo encuadre las consecuencias humanas de decisiones políticas y no refleja un caso aislado, sino la aplicación sistemática de medidas que afectan a personas que cumplen "de buena fe" con los procedimientos legales.

"He fotografiado guerras y crisis en muchos países, pero presenciar esto en mi propio país tiene un peso completamente diferente. Como ciudadana estadounidense, es desconcertante", reflexiona Guzy, ganadora de cuatro premios Pulitzer por sus coberturas de conflictos armados, catástrofes naturales y emergencias humanitarias.

Sobre todo por el dolor que produce ver cómo unos niños pierden a su padre en un lugar diseñado para impartir justicia, si bien la fotógrafa insiste en que a ella no le corresponde juzgar, sino "documentar y dar testimonio de lo que ocurre".

"Es importante mostrar quiénes son estas personas y cuál es la realidad. Muchas no tienen antecedentes penales y, aun así, enfrentan detención y separación familiar. El periodismo sigue teniendo un papel clave para combatir la desinformación y abrir los ojos de la sociedad", argumenta.

Guzy espera que la imagen al menos contribuya a sacudir la indiferencia pública ante unas prácticas que, a su juicio, corren el riesgo de normalizarse.

"Espero que despierte conciencia. Esto se está convirtiendo en una nueva rutina en Estados Unidos y no debería serlo", señala.

A lo largo de sus cuatro décadas de trayectoria, indica, ha visto "mucho sufrimiento en todo el mundo", pero presenciarlo en su propio país tiene "un peso completamente diferente".

"Nadie está a salvo aquí", enfatiza Guzy, que es además la primera periodista en ganar cuatro premios Pulitzer gracias a trabajos centrados en el impacto humano de conflictos, desastres naturales y crisis humanitarias.

La fotógrafa es, además, la séptima mujer en obtener este galardón desde la creación del premio anual en 1955, según confirmó a EFE la fundación. En la edición anterior, la autora de la Foto del Año fue también una mujer, la palestina Samar Abu Elouf.

"Vengo de otra época del periodismo, cuando había más recursos para contar historias en profundidad. Mucho de eso se ha perdido", lamenta.

Para la fotógrafa, sin embargo, el premio pertenece a quienes aparecen en la imagen.

"Yo solo estaba allí para ser testigo", concluye.

Jesús Centeno