Montevideo, 22 abr (EFE).- La escalada de tensión en Oriente Medio y la alta volatilidad de los precios energéticos configuraron un escenario de "inédita incertidumbre" que obligó al Banco Central del Uruguay (BCU) a poner en pausa sus movimientos macroeconómicos.
El director del mayor organismo financiero del país suramericano, Guillermo Tolosa, aseguró este miércoles que el BCU busca ganar tiempo para evaluar la persistencia de los choques externos antes de calibrar los próximos pasos tras resolver el pasado martes mantener inalterada su Tasa de Política Monetaria (TPM) en el 5,75 %.
Tolosa detalló que la economía uruguaya se enfrenta a "dos fuerzas operando en direcciones opuestas". Por un lado, advirtió sobre las presiones inflacionarias derivadas de un precio del petróleo que opera considerablemente por encima de los niveles previos al recrudecimiento del conflicto en Oriente Medio.
Por otro, señaló una tendencia a la depreciación del dólar a nivel global —similar a la observada en 2025— que inyectó presiones desinflacionarias en el país suramericano.
Ante esto, aseguró que la mejor opción es "esperar y observar".
En el plano local, la inflación se situó en marzo en el 2,94 %, una caída impulsada por el descenso de precios volátiles como frutas y verduras, ubicándose por debajo del centro del rango meta fijado por el BCU (4,5 %).
"La inflación en los niveles actuales, históricamente bajos, ayuda a que Uruguay deje de encarecerse, protege el poder adquisitivo y la competitividad. Sin embargo, no es el objetivo del Banco Central que se mantenga en estos niveles", afirmó Tolosa.
El jerarca subrayó el compromiso de la institución de hacer que el índice retorne a la meta y se estabilice, algo en lo que confía ya que —según su criterio— "la acción decidida y firme del Banco Central en los últimos meses viene dando resultados positivos" y las expectativas de inflación continúan ancladas a la meta.
Sobre el estado de la economía nacional, el presidente del BCU adelantó que la institución revisará a la baja sus proyecciones de crecimiento para el cierre del año, lastradas por los efectos de la sequía.
Esto se producirá a pesar de que el primer trimestre de 2026 mostró señales de mayor vigor, con un crecimiento trimestral desestacionalizado estimado en un 0,8 %.
No obstante, Tolosa destacó que la actual política monetaria está logrando sostener la actividad económica. En ese sentido, apuntó que el crédito corporativo en moneda nacional experimentó un crecimiento superior al 10 %, impulsado por tasas de endeudamiento reales que rondan el 2,5 %, "niveles históricamente bajos". EFE
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