Quito, 20 abr (EFE).- Un estudio internacional reveló que los corales de aguas profundas en la región del archipiélago ecuatoriano de Galápagos desaparecieron durante más de mil años antes de recuperarse, lo que sugiere que estos ecosistemas son más vulnerables al cambio climático de lo que se pensaba.
La investigación, liderada por la Universidad de Bristol en colaboración con científicos internacionales, analizó más de 900 muestras de corales fósiles de aguas profundas recolectados a profundidades de hasta mil metros, informó este lunes la Fundación Charles Darwin (FCD).
Con datación uranio-torio, los investigadores reconstruyeron una historia de 117.000 años de los ecosistemas de corales de aguas profundas en la región de Galápagos, uno de los registros más detallados de este tipo.
Debido a que crecen en zonas más profundas y oscuras, los arrecifes de corales de aguas profundas han sido significativamente menos estudiados que sus contrapartes tropicales.
Entre los hallazgos más sorprendentes figura que estos ecosistemas lograron persistir durante decenas de miles de años, incluso a través de grandes eventos climáticos globales como la última Edad de Hielo y el posterior calentamiento.
Sin embargo, hace unos 5.000 años experimentaron una interrupción significativa, desapareciendo del registro durante más de un milenio.
Análisis adicionales sugieren que esta desaparición estuvo vinculada al fenómeno climático global El Niño-Oscilación del Sur (ENSO), que surge de variaciones en los vientos y en la temperatura superficial del mar en el océano Pacífico tropical.
"La desaparición de los corales coincidió con una fase prolongada de La Niña. Durante ese tiempo, una circulación oceánica más intensa llevó aguas profundas ricas en nutrientes hacia la superficie, lo que probablemente redujo los niveles de oxígeno en profundidad, dificultando la supervivencia de los corales de aguas profundas", dijo Joseph Stewart, autor principal del estudio y profesor de la Universidad de Bristol.
Con el calentamiento del planeta, se espera que patrones climáticos como ENSO cambien.
Sin embargo, al estudiar cómo estos patrones afectaron a los corales, se puede anticipar y comprender mejor cómo los ecosistemas de aguas profundas podrían verse afectados en el futuro.
Para la coautora, Laura Robinson, profesora de la Universidad de Bristol, "comprender la gran antigüedad de este ecosistema, su sensibilidad a los cambios y los siglos que tarda en recuperarse de una perturbación será fundamental para los esfuerzos de conservación liderados" por los colaboradores del proyecto en la FCD y la Dirección del Parque Nacional Galápagos.
"Si bien se sabe que los eventos de El Niño, que provocan un calentamiento extremo en las aguas superficiales del Pacífico tropical, afectan a los corales de aguas someras, este estudio muestra que periodos prolongados de condiciones similares a La Niña también pueden ser perjudiciales, especialmente en el océano profundo", dijo Stewert.
"Incluso -agregó- cambios sutiles en los patrones climáticos globales pueden desencadenar el colapso de ecosistemas a gran escala muy por debajo de la superficie".
El estudio también muestra, a través del registro fósil, que estos ecosistemas lograron restablecerse con el tiempo en la región, lo que indica que la recuperación es posible, aunque ocurre en escalas de tiempo muy prolongadas.
Stuart Banks, coautor e investigador principal del programa de Conservación de Océano Profundo de la FCD, destacó la importancia del estudio para el diseño y gestión de Áreas Marina Protegidas.
Para Daniel Fornari, co-autor del studio del Woods Hole Oceanographic Institution, "estas misiones fueron diseñadas para explorar la diversidad biológica y la historia geológica del archipiélago, y este estudio representa uno de los muchos descubrimientos interesantes que están surgiendo de estos esfuerzos". EFE
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