Sánchez cierra su viaje a China pensando ya en una nueva visita el próximo año

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José Miguel Blanco

Pekín, 15 abr (EFE).- El presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, concluyó este miércoles su visita oficial a China, en la que se dio un paso más en la relación bilateral entre ambos países, pensando ya en el viaje que prevé volver a hacer a Pekín el próximo año.

Son cuatro las veces que ha visitado China en los últimos cuatro años, aunque esta fue la primera en la que tuvo consideración diplomática de oficial y de ahí la invitación de las autoridades chinas para que estuviera acompañado de su esposa, Begoña Gómez.

Ambos asistieron al almuerzo y la cena que les ofrecieron este martes, respectivamente, el presidente chino, Xi Jinping, y el primer ministro, Li Qiang.

Los últimos actos en la agenda de Sánchez fueron una reunión con representantes de empresas de España y China y un encuentro con el presidente de la Cámara de Comercio Unión Europea-China, Jens Eskelund.

Los objetivos económicos y comerciales constituyeron uno de los ejes de esta visita, con el mensaje de que China debe abrir más su mercado para facilitar el acceso de productos de España y de la Unión Europea para reducir un déficit comercial de ambas con el país asiático que el jefe del Gobierno llegó a calificar de "insostenible".

Fuentes del Ejecutivo español aseguran que estos viajes abren puertas a facilitar la exportación de productos y que se han ido recogiendo poco a poco los frutos en ese sentido de las visitas realizadas por Sánchez los años anteriores.

En esta ocasión, con la firma de una serie de acuerdos, habrá más facilidades a partir de ahora para la entrada en China de productos agroalimentarios como pistachos, higos, proteína animal porcina y determinados fertilizantes.

Si el Gobierno afirma que las visitas anteriores sirvieron para encauzar inversiones chinas en España, en esta Sánchez volvió a presentar las oportunidades que ofrece el país para seguir siendo destino de los negocios de empresas chinas.

Pero además, lanzó un llamamiento a los responsables de compañías de los dos países a seguir tejiendo alianzas.

Fueron un total de 36 las empresas chinas cuyos representantes estuvieron presentes en las reuniones que ha mantenido Sánchez estos días, y todas ellas sumaron en torno a un billón de dólares de facturación anual en 2025.

Pero más allá de las cuestiones comerciales y económicas, la visita de Sánchez permitió constatar el alineamiento de España con China frente a la posición del presidente de Estados Unidos, Donald Trump.

Está previsto que Trump visite Pekín dentro de un mes después de haber aplazado la fecha inicialmente prevista debido a la guerra en Irán, pero en la que ha realizado Sánchez, él y Xi Jinping coincidieron en criticar que no respete el derecho internacional y que pretenda un nuevo orden internacional fundamentado en lo que calificaron de "la ley de la selva".

Hubo otras coincidencias como la de considerar ambos que China y España se están situando ante ello en "el lado correcto de la historia".

Toda esa sintonía permite gestos de más acercamiento entre los dos países, como el que simbolizó la firma de un acuerdo por el que elevan al máximo el diálogo bilateral.

Pero Sánchez aspira a que se avance no solo en la relación entre España y China, sino en la de toda la Unión Europea con el país asiático, y considera que puede jugar un papel de influencia en ese objetivo tras las sucesivas visitas que ha realizado a Pekín.

El jefe del Ejecutivo ya afirmó en una de ellas que su intención era viajar todos los años a China para seguir fortaleciendo una relación que considera de gran importancia.

Una vez cerrada la agenda de la visita de este año, en su Gobierno se asegura que ya están pensando en la que realizará el año que viene. EFE