
Una cuarta parte de la población de Sudán, unos 14 millones de personas, han tenido que escapar de sus hogares para salvar la vida en algún momento de los tres años de guerra que se cumplen este próximo 15 de abril, según estimaciones de Naciones Unidas que describen un panorama humanitario absolutamente catastrófico en el país africano.
El conflicto comenzó el 15 de abril de 2023 tras el fracaso de las negociaciones de integración entre el Ejército y el grupo paramilitar más poderoso del país, las Fuerzas de Apoyo Rápido (RSF); la culminación de la espiral de caos que tuvo su origen en el derrocamiento, en 2019, del dictador Omar al Bashir, y la imposibilidad para configurar un gobierno de transición civil.
Desde entonces, las atrocidades se han sucedido sin parar. Tanto el Ejército como las RSF han sido señalados por organizaciones humanitarias como responsables de presuntos crímenes de guerra y contra la Humanidad. El conflicto, además, ha reanimado históricos enfrentamientos comunitarios en la región occidental de Darfur, con el consiguiente derramamiento adicional de sangre.
En medio de este panorama, la representante de la agencia de refugiados de Naciones Unidas (ACNUR) en el país, Marie-Helene Verney, ha constatado que, del total de desplazados, cuatro millones y medio de personas han escapado a otros países, principalmente Chad, Sudán del Sur y Egipto. Más de 58.000 niños llegaron solos a países vecinos, separados de sus familias durante la huida, a menudo heridos y profundamente traumatizados.
Más de un millón de refugiados sudaneses en Chad se enfrentan a recortes inmediatos y potencialmente mortales en los servicios esenciales a medida que se agotan los fondos humanitarios, según avisó el jueves Naciones Unidas.
El mes pasado, la oficina del Alto Representante para los Derechos Humanos de la ONU detalló que solo en 2025 confirmó la muerte de 11.300 civiles y 500 víctimas de violaciones y otros episodios de violencia sexual, según las estimaciones más conservadoras, porque "muchos miles de personas siguen desaparecidos o sin identificar".
La guerra de Sudán ha agravado la crisis de hambruna que atravesaba el país. Ahora, y según la Organización para la Agricultura y la Alimentación (FAO), hay 21 millones de sudaneses en situación de inseguridad alimentaria aguda y, de ellos, 6,3 atraviesan una situación grave de emergencia alimentaria.
La Organización Mundial de la Salud, a través de su portavoz, Shible Sahbani, ha lamentado que el sistema sanitario sudanés está "aniquilado": más de un 40 por ciento de la población necesita ayuda humanitaria urgente, y la mayor parte de los centros médicos y hospitales del país están prácticamente inutilizados.
Por último, el doctor Sahbani ha constatado más de 200 ataques contra trabajadores sanitarios durante estos tres años de guerra en Sudán, que se han saldado con 2.052 muertos.
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