Marcelo Nagy
Budapest, 10 abr (EFE).- La Hungría gobernada desde 2010 por Viktor Orbán sufre una endémica corrupción a gran escala, que ha beneficiado al entorno directo y familiar del propio primer ministro ultranacionalista, lo que preocupa cada vez más a la ciudadanía del país.
Según una reciente encuesta del instituto Medián, la corrupción es la segunda preocupación de los húngaros, sólo por detrás de la precaria situación de los sistemas de sanidad y educación.
El 72 % de los ciudadanos afirma que el país centroeuropeo está cada vez peor "por la corrupción y los robos de los que están en el poder", destaca el sondeo.
La corrupción y la malversación de fondos comunitarios alcanzó tal nivel en Hungría que la Comisión Europea reaccionó en 2022 con la congelación de fondos comunitarios.
Según datos reciente, unos 16.000 millones de euros siguen bloqueados por la UE y otros casi 3.000 millones ya no se entregarán a Hungría por no actuar contra corrupción y por no respetar principios del Estado de Derecho, como la libertad de la prensa y de la Justicia.
También la ONG Transparencia Internacional (TI) sitúa desde hace cuatro años a Hungría como el país más corrupto de la Unión Europea (UE), a la que pertenece desde 2004.
La ONG atribuye esta evolución a la consolidación de una corrupción institucionalizada y a la falta de implementación efectiva de reformas anticorrupción pactadas con la UE.
Entes creados por el Gobierno para combatir este fenómeno, como la 'Autoridad de Integridad', cuentan con competencias limitadas y no son eficaces, destaca TI en su informe de 2025 sobre la percepción de corrupción.
"El nivel de la corrupción sistemática que se ha desarrollado en Hungría es único en la UE", advirtió József Péter Martin, director de la oficina húngara de TI, al presentar el informe en febrero, comparando la situación con la de “muchos países latinoamericanos".
Las acusaciones alcanzan el entorno más cercano del primer ministro, como su propio yerno, István Tiborcz, casado desde 2013 con la hija mayor de Orbán.
La Oficina Antifraude de la UE (OLAF) relaciona al yerno, un empresario de 39 años, con prácticas irregulares en el uso de fondos comunitarios, que viene acompañado por enriquecimiento extremo de otros empresarios cercanos al poder.
Tiborcz cuenta con fortuna estimada en 460 millones de euros gracias a licitaciones públicas, inversiones en el sector hotelero y financiero, en parte con ayudas del Estado.
El partido opositor Tisza, liderado por el conservador Péter Magyar, centró su campaña para las elecciones de este domingo precisamente en la corrupción.
Así, promete desmantelar lo que denomina el "Partido-Estado" de Fidesz, reformar el sistema de licitaciones públicas e integrar a Hungría en la Fiscalía Europea.
Aparte de Magyar, quien ha hecho más visible la corrupción en Hungría es el diputado independiente Ákos Hadházy.
El activista y político investiga desde hace años la riqueza de la familia Orbán, que incluye la hacienda de Hatvanpuszta, situada a tres kilómetros de Felcsút, el pueblo natal del primer ministro.
Allí, se renovó con millones de euros una lujosa residencia familiar, registrada bajo el nombre del padre de Orbán.
“El castillo de lujo de Hatvanpuszta es el símbolo del poder corrupto y de la mentira, ya que él (Orbán) dice que es una instalación agrícola sin concluir”, explicó a EFE Hadházy.
El complejo fue un establo del príncipe Habsburgo José Antonio de Austria, palatino de Hungría, que “era prácticamente el rey”, por lo que el diputado considera “simbólico” que la familia Orbán decidiera instalarse allí.
Varios edificios fueron destruidos para construir “un castillo de lujo”, asegura el diputado, quien logró hace unos meses acceder a Hatvanpuszta para filmar sus instalaciones.
La cebra como símbolo
Muy cerca de ese lugar emblemático del "sistema Orbán" se encuentra una de las residencias del empresario Lőrinc Mészáros, amigo de la infancia del primer ministro.
En pocos años este antiguo gasista fontanero se convirtió en la persona más rica de Hungría, con negocios en sectores como la construcción, la energía, el turismo, y con una fortuna estimada de unos 4.450 millones de euros en 2025.
Hace unos años, el empresario llegó a reconocer que su éxito "se debe a Dios, suerte, y a Viktor Orbán".
Mészáros, de 60 años, cuenta con amplios terrenos cerca de Hatvanpuszta, con un pequeño zoo que incluye cebras y antílopes, entre otros animales exóticos.
Por eso, la cebra se ha convertido en círculos opositores de Hungría en todo un símbolo de la corrupción bajo Orbán.
En caso de llegar al gobierno, Magyar promete crear un ente dedicado a recuperar y proteger el patrimonio nacional, que investigará, entre otros, "la finca señorial" de la familia Orbán en Hatvanpuszta.
György Matolcsy, otro amigo del primer ministro, fue entre 2010 y 2013 ministro de Economía y artífice la una "política económica unortodoxa", rompiendo relaciones con el Fondo Monetario Internacional e imponiendo impuestos extraordinarios a empresas multinacionales.
Tras su paso por el Ministerio, Matolcsy fue nombrado gobernador del Banco Nacional de Hungría, un cargo que mantuvo hasta el año pasado.
Bajo su dirección, la entidad movió unos 700 millones de euros a diferentes fundaciones privadas, descubrió tras el final de su mandato la prensa independiente del país.
El 95 % de ese dinero habría desaparecido, supuestamente en fondos extranjeros y en inversiones en obras de artes e inmuebles de lujo, por ejemplo en Dubái.
Policía inició investigaciones en 2025 por la "sospecha de malversación" pero por ahora nadie ha sido imputado. EFE
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