Budapest, 9 abr (EFE).- La campaña para las elecciones generales de Hungría de este domingo está culminando en un ambiente tenso, marcado por acusaciones de injerencias extranjeras, compra de votos y otros fraudes electorales, mientras que el 80 % de los húngaros opina que existen intentos de intervenir por parte de otros países.
Las encuestas señalan que el primer ministro, el ultranacionalista Viktor Orbán, podría perder tras 16 años en el poder, frente a su rival, el conservador Péter Magyar, líder del partido Tisza, lo que eleva la importancia de los comicios, radicalizando el discurso político.
Un reciente estudio del instituto 'Publicus’ publicado en el diario independiente ‘Népszava’ señala que el 79 % de los húngaros considera posible que algún país extranjero realice acciones secretas para influir en las elecciones.
El 46 % apunta a Rusia, el 30 % a Ucrania, el 28 % a la Unión Europea (UE) y el 17 % a Estados Unidos.
El portal de investigación 'VSquare' aseguró en marzo que Moscú habría enviado un equipo a Budapest para interferir en las elecciones, citando a fuentes de seguridad nacional europeas.
Este equipo estaría "en contacto activo con los operativos de la campaña relacionados con el gobierno de Orbán", afirmó el portal agregando que la prensa cercana al Gobierno publica narrativas "alienadas con el Kremlin".
Orbán es el principal aliado de Rusia entre los líderes de los 27 países de la UE y critica las sanciones europeas a Moscú por la invasión de Ucrania.
Mientras, el prestigioso instituto 'Political Capital’ asegura que "se está llevando a cabo una campaña de desinformación (en Hungría), que según todos los indicios tiene origen ruso" sobre supuestas injerencias ucranianas en la campaña electoral.
El Gobierno, por su parte, afirma que es Ucrania la que quiere interferir en las elecciones.
Kiev, afirma Orbán, bloquea el envío de crudo ruso a Hungría a través de su territorio para debilitar a su Gobierno, para lo que cuenta con el apoyo de "los burócratas de Bruselas".
En ello, el primer ministro contó con el apoyo del vicepresidente de EEUU, JD Vance, que en su visita a Budapest el martes afirmó que "lo que ha sucedido en este país (Hungría) es el peor ejemplo de una intervención extranjera".
Según Vance, "la intervención de los burócratas de Bruselas es indigna" y se debe a que "no les gusta el líder electo de Hungría".
Por otra parte, un reciente documental independiente emitido por Youtube, titulado ‘El precio del voto’, denunció estructuras de poderes locales que presionan a los sectores más vulnerables en el interior del país, donde mucha gente dependen de las prestaciones sociales, para que emitan votos a su favor.
El Fidesz ha profundizado este sistema, existente desde hace décadas en las regiones más pobres de Hungría, afirma el documental, aplicando métodos de compra de votos y otros de intimidación, como la amenaza de pérdida de prestaciones sociales o de empleo, y hasta el chantaje de quitarles los hijos menores de edad.
Un activista señala en ese documental, producido por asociaciones civiles y periodistas independientes, que esta red en caso extremo podría llegar hasta a medio millón de votantes, en un país con poco más de 8 millones de ciudadanos con derecho a voto.
La encuesta de ‘Publicus’ asegura por otra parte que el 88 % de los votantes dice que en la recta final de la campaña ya no sucederá nada que le haría cambiar sus preferencias.
Eso sí, el 66 % de los encuestados dice que el gobernante partido Fidesz sería capaz de cometer fraude electoral, mientras que en el caso del Tisza la proporción es sólo del 15 %.
En los últimos meses los críticos de Orbán temían que en vista de los malos datos en las encuestas y de la gran popularidad de su rival, el Fidesz podría posponer las elecciones.
Pese a que el Gobierno asegura que las elecciones se realizarán de acuerdo al orden legal, el 55 % de los húngaros no excluye que los comicios se pospondrán hasta el último momento, aludiendo a alguna situación de excepción.
La última encuesta, publicada la semana pasada por ‘Centro de Investigaciones 21’, da al Tisza el 56 % de los votos, 19 puntos porcentuales más que al Fidesz.
Marcelo Nagy
Bruselas, 9 abr (EFE).- La Comisión Europea tachó este jueves de "extremadamente preocupante" la posibilidad de que Hungría haya trabajado con Rusia en contra de los intereses de la Unión Europea y consideró que el gobierno de ese país debe dar explicaciones sobre lo ocurrido.
Así lo indicó hoy la portavoz jefe del Ejecutivo comunitario, Paula Pinho, en la rueda de prensa diaria de esa institución después de las nuevas grabaciones que revelan cómo el Ejecutivo dirigido por el nacionalista Viktor Orbán informó a Moscú sobre asuntos europeos.
"Las presuntas revelaciones (...) destacan una posibilidad alarmante de un Gobierno de un Estado miembro que se ha coordinado con Rusia, por tanto, trabajando activamente contra la seguridad y el interés de la UE y todos sus ciudadanos", dijo la portavoz.
Es algo "extremadamente preocupante" y corresponde al gobierno del Estado miembro en cuestión explicarse urgentemente", añadió.
Por último, la misma portavoz señaló que la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, tiene previsto elevar este tema a nivel de los líderes de la Unión.
Según nuevas grabaciones publicadas por distintos medios, el ministro de Exteriores húngaro, Péter Szijjártó, prometió en varias ocasiones documentos internos de la Unión Europea (UE) a su homólogo ruso, Serguéi Lavrov, según nuevas grabaciones sobre los contactos entre esos dos países publicadas por medios de investigación este miércoles.
Los audios, publicados por VSquare, FrontStory, Delfi Estonia, The Insider y el Centro de Investigaciones Ján Kuciak, recogen conversaciones entre los dos ministros entre diciembre de 2023 y agosto de 2025.
Cuando en julio de 2024 Hungría ocupó la Presidencia de la UE, Orbán realizó varios viajes y se entrevistó con los presidentes de Ucrania, Volodímir Zelenski; de Rusia, Vladímir Putin; y de China, Xi Jinping, en lo que el llamó “misión de paz”, sin el consentimiento de los líderes comunitarios y generando graves roces con ellos.
En aquella época, Szijjártó llamó a Lavrov para coordinar el encuentro con Putin, pero mantuvieron la charla en secreto para que los socios de Hungría en la UE y la OTAN no intervinieran.
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