Los israelíes salen a la calle con sentimientos encontrados ante el alto el fuego

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María Traspaderne

Tel Aviv, 8 mar (EFE).- Sin alertas antiaéreas por primera vez en 40 días, el paseo marítimo de Tel Aviv se llenó este miércoles de cientos de israelíes con un sentimiento general de alivio, mezclado de desconfianza, ante el anuncio de alto el fuego con Irán, que sigue a una época "agotadora" para muchos.

En un día soleado de temperaturas primaverales que coincide con el festivo que marca el fin del Pésaj (pascua judía), familias enteras salieron a caminar o hacer deporte tras enterarse de la noticia esta madrugada, despertados por las últimas sirenas por misiles de Irán, o al levantarse ya de mañana.

Avi Das, padre de dos hijos que juegan a su lado en un banco, confiesa a EFE "sentimientos encontrados" con este alto el fuego de dos semanas, porque la guerra, dice, "podría volver".

"Todos juegan a la lotería. No saben qué pasará. Y nosotros somos los peones en este juego", lamenta este hombre de 60 años, para quien, si no hay un gran acuerdo regional de paz, la guerra "volverá una y otra vez".

Este israelí opina que "ninguna guerra vale la pena" y solo la merecen si después traen paz durante décadas. "La paz es lo normal. Quiero vivir en paz con todos", dice antes de lamentar que sus hijos se han "acostumbrado demasiado" a una situación que no debería ser normalizada.

En Israel, desde el 28 de febrero los misiles iraníes y proyectiles del grupo chíi libanés Hizbulá han dejado 22 muertos. La gran mayoría -incluidos los de las tres últimas andanadas de esta madrugada- han sido interceptados, mientras los israelíes se guarecían en los refugios.

Natali, una bonaerense que lleva once años en Israel, explica junto al 'skate park' donde juegan sus hijos de 3 y 6 años que, antes del nacimiento del mayor, en Israel "no había sirenas".

A ella la noticia se le hace "medio extraña". "Por un lado mucha felicidad, o sea, mucho alivio de que, bueno, se terminó ¿no? Al menos por ahora. Y por el otro lado mucho desconcierto porque vivimos 40 días muy difíciles", explica.

Durante ese tiempo se mudaron a casa de sus suegros, que tenía refugio. "Nosotros trabajando y al mismo tiempo con los chicos encima, intentando ser mamá, trabajar, ser pareja, ser persona, así que muy difícil", resume.

Para Natali, "es tan político el asunto que nadie sabe qué va a pasar y cuánto va a durar", un sentimiento compartido por Jacob Yehiel, que desconfía de que el alto el fuego se mantenga "porque las dos partes no se ponen de acuerdo en nada".

"Creo que tendremos el mismo problema dentro de un año. Irán intentará recuperar todas las capacidades que tenía antes de la guerra", dice este sexagenario.

En un país donde un 78 % de los judíos seguía apoyando -en una encuesta de hace una semana- la ofensiva contra la república islámica, Jacob opina que en Irán "solo tienen una verdad: 'vamos a destruir a Israel'".

La misma opinión tiene Roni Levy, que camina junto a su mujer por un paseo marítimo atestado de gente junto a una playa con algunos paseando, otros bronceándose al sol y un grupo jugando al voley.

"No estoy contento. Han sido 40 días para nada. No han hecho nada. Siguen ahí, seguirán haciendo lo que hacen en todas partes contra Israel, contra los judíos, contra el mundo cuando les dé la gana", afirma este israelí, que lamenta que el régimen iraní no haya caído.

Roni cree que el mundo occidental y Europa "no lo entienden". "Piensan que es terrible y no lo comprendo. Me resulta muy confuso lo que piensa la gente en el extranjero, especialmente en tu país (España). Es muy extraño", dice a EFE.

"Hay que sufrir un poco para llegar a alguna parte. La Segunda Guerra Mundial duró mucho tiempo, la gente sufrió para alcanzar ciertos objetivos", añade.

Entre los israelíes también hay migrantes recién llegados como Mónica, colombiana que lleva un año en Israel y este miércoles aprovechó las noticias de paz para salir a tomar el aire.

"Tenemos fe de que esto pare, de que por el bien de todos haya ya un cese al fuego, pero completamente, no solo por un par de días", dice también recelosa de que la tregua se convierta en una paz definitiva.

Confiesa que, a pesar de ser una persona tranquila, estos días han sido agotadores. "Hay momentos en que se siente 'shock' de escuchar el boom, de sentir los misiles, de sentir el pánico de la gente también, el cansancio... han sido unos días bastante agotadores", repite. EFE

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