La Sociedad Española Multidisciplinar del Dolor (SEMDOR) ha reclamado que el dolor "ocupe el lugar que le corresponde dentro de la agenda sanitaria" y advierte de que restarle importancia también tiene consecuencias "clínicas, funcionales y sociales".
Con motivo del Día Mundial de la Salud, que se celebra este 7 de abril, la sociedad defiende que uno de los gestos más concretos para apoyar la ciencia en la práctica asistencial es "dejar de normalizar el dolor, evaluarlo con rigor desde el primer contacto con el sistema sanitario y actuar antes de que se cronifique".
"El dolor no puede seguir siendo un síntoma infravalorado del sistema. Cuando se escucha tarde, se mide mal o se trata de forma insuficiente, no solo empeora el pronóstico clínico: también se deteriora la calidad de vida, aumenta la discapacidad y se multiplica el impacto sobre el sueño, el trabajo, la movilidad y el bienestar emocional", ha advertido Luis Miguel Torres, presidente de SEMDOR.
La sociedad científica recuerda que el dolor persistente afecta a entre el 11 por ciento y el 17 por ciento de la población en España, y que el dolor de espalda crónico lumbar figura ya entre los problemas crónicos más frecuentes. Para SEMDOR, estos datos reflejan que el dolor no puede seguir abordándose como una "cuestión secundaria o puramente sintomática".
"Hablar de salud y no hablar de dolor es dejar fuera una parte esencial de la vida real de los pacientes. Hay personas que no duermen bien, no pueden moverse con normalidad, reducen su actividad laboral o pierden autonomía por un dolor que a menudo se minimiza o se da por inevitable. Eso no es una cuestión menor: eso también es salud", apunta Torres.
ESCUCHAR, VALORAR, REEVALUAR Y COORDINAR
Desde SEMDOR subrayan que una parte decisiva del recorrido del paciente se juega en la primera consulta, especialmente en Atención Primaria. En este sentido, la sociedad insiste en que abordar el dolor con evidencia no significa solo preguntar cuánto duele. "Significa también valorar si interfiere con el sueño, la actividad diaria o la salud emocional; detectar posibles signos de complejidad, incluido un componente neuropático; reevaluar cuando el dolor persiste, y coordinar el seguimiento con otros recursos cuando sea necesario", ha añadido.
"Tratar el dolor no es solo prescribir. Es escuchar, medir, explicar, reevaluar y coordinar. Es hacer medicina basada en la evidencia, pero también centrada en la persona. Y eso empieza desde la primera consulta", afirma el presidente de SEMDOR.
La sociedad científica defiende además un enfoque multidisciplinar e individualizado, basado en la mejor evidencia disponible, que combine educación en dolor, seguimiento clínico, estrategias no farmacológicas, tratamiento farmacológico cuando esté indicado y coordinación entre niveles asistenciales.
Por todo ello y con motivo de este 7 de abril, SEMDOR hace un llamamiento a profesionales, instituciones y ciudadanía para reforzar una idea: "Cuando el dolor se banaliza, la salud se resiente; cuando el dolor se evalúa y se trata con criterio, también se protege la salud".
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