Rostyslav Averchuk
Leópolis (Ucrania), 5 abr (EFE).- Los ucranianos celebran el Domingo de Ramos en medio de combates continuos, alarmas y ataques aéreos, que prosiguen después de que Moscú rechazara la oferta de Kiev para un alto el fuego de Pascua.
Vestimenta festiva y sonrisas definieron hoy a la multitud que se reunió cerca de la Iglesia de los Santos Pedro y Pablo en la ciudad occidental de Leópolis para asistir a misa.
El imponente edificio del siglo XVII no pudo albergar a todos los que acudieron a la misa del inicio de la Semana Santa, que las iglesias ortodoxa y greco-católica celebran siete días después que el resto del mundo cristiano.
Decenas estaban haciendo cola para que sus tradicionales ramilletes de sauce decorados con cintas coloridas, el equivalente local de las ramas de palma, fueran rociados con agua bendita.
El ritual de los asistentes, que se tocaban suavemente con los ramilletes y sacaban fotos, ofrecía un contraste bienvenido con las escenas dolorosas que se ven casi todos los días en la iglesia, cuando los cuerpos de los soldados ucranianos caídos reciben su último adiós antes del entierro.
Con fotos de cientos de soldados muertos exhibidas dentro de la iglesia, el Domingo de Ramos podía ser solo en parte festivo.
"El ánimo es mixto, porque los rostros familiares nos recuerdan lo que sigue ocurriendo", dijo a EFE Lilia, una mujer de unos cincuenta años. "La foto de mi hijo también está allí", explicó, mientras las lágrimas llenaban sus ojos.
Junto a la entrada, un puesto ofrecía ramilletes de sauce y dulces caseros a cambio de donaciones para la Cocina Voluntaria de Leópolis, una asociación de voluntarios que envía comidas preparadas y dulces al frente.
"A pesar de todo, tratamos de celebrar", afirmó a EFE Natalia Antoniv, diseñadora de paisajes y voluntaria.
"Debemos oponernos con luz y bondad al mal que la Federación Rusa irradia con su agresión", subrayó la mujer, cuyo sobrino ha estado combatiendo en el ejército desde el inicio de la invasión hace más de cuatro años.
Las peticiones de apoyo a los defensores y de una paz justa han sido centrales en las breves oraciones de muchas iglesias de la ciudad, incluida la de San Andrés, que fue dañada hace 12 días por un ataque con drones rusos contra el centro, protegido por la Unesco.
Las celebraciones también ocurrieron en ciudades como Járkov (este) y Odesa (sur), donde sonaron alertas aéreas durante la pasada noche y esta mañana. En Odesa, tres civiles resultaron heridos durante el ataque en el que casi 100 drones de largo alcance atacaron varias regiones.
Aunque la mayoría de los rusos celebran el Domingo de Ramos el mismo día, los ataques aéreos y con drones continuaron en las áreas más cercanas al frente y a la frontera entre los dos países, a pesar de la oferta previa del presidente ucraniano, Volodímir Zelenski, de un alto el fuego de Pascua.
"En tiempos muy difíciles para nuestro pueblo y para toda la humanidad, la esperanza es más fuerte que nunca: por la victoria de la vida sobre la muerte, del bien sobre el mal, de la verdad sobre la mentira", subrayó Zelenski este domingo al saludar a quienes celebran la Pascua en Ucrania y más allá.
Las festividades se producen mientras los combates se han intensificado en el frente y la atención de los socios extranjeros de Ucrania parece centrada en los acontecimientos en Oriente Medio.
"Gracias al apoyo internacional podemos luchar contra este mal", dijo Natalia Antoniv, la voluntaria de Leópolis, aunque señaló que le gustaría ver pasos más decisivos de los socios de Ucrania para ayudar a prevenir más muertes y sufrimiento.
Los voluntarios continúan su esfuerzo en apoyo a sus seres queridos en la línea del frente, pero anhelan la paz, subrayó.
"Queremos disfrutar de la palabra de Dios, que trae luz y amor al prójimo, amor a los animales, a las personas y a las plantas, y no sufrir por todo el dolor que traen todas las montañas de hierro que Rusia sigue lanzando contra nosotros", enfatizó en referencia a los misiles y drones suicidas rusos. EFE
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