Claudia Sacristán
Ciudad del Vaticano, 5 mar (EFE).- El papa León XIV presidió hoy su primer Domingo de Pascua ante una abarrotada plaza de San Pedro e impartió la bendición 'Urbi et Orbi' con un nuevo llamamiento a la paz y condena de la guerra, aunque sin mencionar conflictos concretos en contra de lo que suele ser habitual en estas ocasiones.
A diferencia de la tradición, donde los pontífices usan este discurso de alcance mundial para repasar los focos de tensión internacional, León XIV optó por un enfoque global e instó a no ser indiferentes ni resignarse ante el mal, el odio y la guerra.
En esta ocasión, no mencionó ningún escenario concreto pero como novedad convocó para el próximo sábado 11 de abril una vigilia de oración por la paz en la basílica de San Pedro.
El formato empleado hoy por Robert Prevost contrasta con su anterior 'Urbi et Orbi', el de Navidad, donde sí mencionó explícitamente a Israel, Palestina y Ucrania, e incluso pidió diálogo en los países de América Latina.
La bendición 'Urbi et Orbi' (a la ciudad y al mundo) -reservada para el día de la elección del papa, el Domingo de Resurrección y la Navidad- fue seguida desde la plaza de San Pedro del Vaticano por más de 50.000 personas.
Previamente, el pontífice celebró la misa del Domingo de Resurrección ante decenas de miles de fieles en una plaza engalanada con la tradicional decoración floral y apeló a la esperanza ante las guerras y la "idolatría del lucro" que saquea los recursos de la tierra.
Al término de los ritos, el pontífice recorrió la plaza de San Pedro y parte de la vía de la Conciliación, en el papamóvil para saludar a los miles de fieles y peregrinos congregados en el Vaticano para celebrar la Pascua.
Durante el trayecto, León XIV detuvo el vehículo en varias ocasiones para bendecir y saludar personalmente a numerosos niños entre el fervor de la multitud.
El llamamiento al fin de las hostilidades ha sido una constante en todos los actos de esta Semana Santa, en los que el pontífice ha mantenido su línea de evitar referencias concretas a escenarios bélicos.
En el Viacrucis del Coliseo, cuyas meditaciones encargó a un fraile de Tierra Santa, también se advirtió al mundo sobre la guerra, los abusos de poder y la tiranía, en una reflexión dirigida al mundo actual, igualmente sin menciones directas.
Mientras que durante la Vigilia Pascual de Sábado Santo, él mismo exhortó a no dejar que nos paralicen las losas de la guerra, la injusticias y el aislamiento entre pueblos y naciones.
Elegido en mayo de 2025, León XIV completa así su primera Semana Santa como pontífice, marcada por su participación en todos los ritos litúrgicos, algo que no ocurría desde hacía años debido al delicado estado de salud de su predecesor, el papa Francisco.
Durante las celebraciones del Domingo de Resurrección, el actual papa también recordó al pontífice argentino, quien realizó su última aparición pública precisamente durante la celebración pascual del año anterior horas antes de morir.
La imagen de un papa en plena forma física ha sido uno de los rasgos distintivos de estos días. León XIV no solo ha presidido todos los actos, sino que el viernes recuperó la tradición de portar personalmente la cruz durante las catorce estaciones del Viacrucis en el Coliseo, un gesto que no se veía desde 1994.
Ese mismo día, también se pudo ver la imagen del papa tendido en el suelo de la basílica de San Pedro dentro de los ritos de la liturgia por la muerte de Cristo. EFE
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