Remilitarización y puentes a China: Asia reajusta su seguridad con EE.UU. centrado en Irán

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Redacción Asia, 3 abr (EFE).- Con el foco de EE.UU. en Irán, varios países de Asia han dado señales de reajuste en sus políticas de seguridad, incluyendo acercamientos a Pekín, en una región marcada por puntos de tensión como Taiwán, los mares de China y Corea, y muy dependiente del gas y el petróleo de Oriente Medio.

En Asia-Pacífico, donde la seguridad de Japón, Corea del Sur, Filipinas o Taiwán depende en gran medida de EE. UU., el impacto ya se deja sentir en dos planos: el militar, ante dudas sobre la atención de Washington, y el energético, sacudido por la crisis de suministro derivada del bloqueo iraní sobre el estratégico estrecho de Ormuz.

Asimismo, la "indefinición" de objetivos en el conflicto de Irán "desconcierta tanto a los estadounidenses como a la comunidad internacional", asegura a EFE la subdirectora para Asia de International Crisis Group, Huong Le-Thu, quien advierte que la guerra también tendrá "un alto coste" para los países ajenos a las hostilidades.

Tras el traslado de personal militar estadounidense desde Japón hacia Oriente Medio en las últimas semanas, según publicaciones estadounidenses, Tokio desplegó este martes sus primeros misiles de largo alcance de fabricación nacional en el sur y el centro del país.

La medida, que el Gobierno nipón considera "crucial" para fortalecer sus capacidades de disuasión y respuesta en un entorno de seguridad "complejo y severo", otorga a Japón capacidad de contraataque pese a su Constitución pacifista, que fija una política exclusivamente defensiva.

El Ejecutivo de Sanae Takaichi "continuará reforzando el sistema de defensa en la región suroccidental", aseveró el ministro de Defensa, Shinjiro Koizumi, al ser preguntado por la posibilidad de un despliegue similar en Yonaguni, isla próxima a Taiwán, uno de los principales puntos calientes del Indopacífico.

La guerra también ha alterado la agenda en Taiwán. El aplazamiento de la cumbre entre los presidentes de EE.UU. y China, Donald Trump y Xi Jinping, fijada inicialmente para abril y que el conflicto ha obligado a posponer hasta mayo, tiene la venta de armas de Washington a Taiwán entre los posibles puntos a tratar.

Washington notificó en diciembre al Congreso ocho posibles ventas de armamento a Taipéi por valor de unos 11.100 millones de dólares, en lo que sería el mayor paquete de armas estadounidenses adquirido hasta la fecha por la isla.

La aprobación de otro nuevo paquete de armas, sin embargo, habría quedado paralizada por temor a que haga tambalear la cumbre entre Xi y Trump, según The Wall Street Journal, que cita a funcionarios estadounidenses.

En Corea del Sur, el giro de la atención militar estadounidense hacia Irán ha avivado dudas sobre la solidez de la capacidad de disuasión en la península -donde Norte y Sur siguen técnicamente en guerra-, especialmente ante conjeturas sobre la posibilidad de que EE. UU. traslade sistemas antimisiles Patriot a Oriente Medio.

En medio de las especulaciones, el presidente surcoreano, Lee Jae-myung, aseguró que Seúl ha trasladado a Washington su oposición a un eventual trasvase de activos militares.

El Pentágono ha defendido este tipo de movimientos como parte de la "flexibilidad estratégica" de EE.UU. para responder a amenazas globales urgentes, aunque analistas advierten de los riesgos en un momento de renovada retórica nuclear por parte de Corea del Norte.

El impacto del conflicto se extiende al plano energético: el bloqueo del estrecho de Ormuz, clave para el comercio global de crudo, ha tensionado el suministro y disparado los precios del combustible, empujando a varios países asiáticos a activar medidas de contingencia.

Filipinas declaró el estado nacional de emergencia energética la semana pasada y, a la luz de la necesidad, su presidente, Ferdinand Marcos Jr., se mostró el martes dispuesto a retomar conversaciones con China para el desarrollo conjunto de petróleo y gas, según dijo en una entrevista a Bloomberg.

La eventual exploración se desarrollaría en el mar de China Meridional, escenario de una prolongada disputa soberanista: Pekín lo reclama en casi su totalidad, en contra de los postulados de otros países bañados también por estas aguas, entre ellos Filipinas, en una de las primeras grandes señales de acercamiento a Pekín del Gobierno de Marcos Jr.

No obstante, la diversificación en Filipinas va más allá de China: la compañía que opera la única refinería del país del Sudeste Asiático, Petron, anunció el lunes un acuerdo para adquirir 2,48 millones de barriles de crudo ruso, en el marco de las medidas adoptadas bajo el estado de emergencia energética. EFE