Bruselas urge a recortar demanda energética y avisa de que no habrá vuelta a la normalidad a corto plazo

El impacto de la crisis en Oriente Próximo seguirá presionando el mercado energético europeo, advierte la Comisión, que pide coordinación urgente entre gobiernos y anticipa nuevas iniciativas para proteger a hogares e industrias frente al encarecimiento

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El encarecimiento de los precios del gas y del petróleo, impulsado por la crisis en Oriente Próximo, ha supuesto un aumento de 14.000 millones de euros en la factura energética de la Unión Europea en apenas un mes, de acuerdo con lo expuesto por el comisario de Energía, Dan Jorgensen. El funcionario remarcó que esta subida provoca impactos directos en sectores industriales y en los hogares de todo el bloque comunitario, y advirtió que este escenario se mantendrá durante un periodo prolongado.

Según detalló el medio El País, la Comisión Europea solicitó este martes a los Estados miembros una reducción de la demanda energética, con un llamado especial enfocado en los productos derivados del petróleo. Jorgensen, tras una reunión informal de ministros de Energía, enfatizó que el impacto del conflicto armado en Oriente Próximo sobre los mercados energéticos persistirá en el tiempo e impide prever una vuelta a la normalidad en el corto plazo, pese a que actualmente no existen problemas inmediatos de suministro en el continente.

El comisario expresó que la infraestructura energética en la región “ha sido dañada por la guerra y continúa deteriorándose”, e insistió en que, aunque se lograse un acuerdo de paz, no se podría restaurar el funcionamiento previo ni la estabilidad en el horizonte inmediato. Tal como reportó El País, Jorgensen alertó sobre la necesidad de actuar de forma “unida” y “coordinada” en la Unión Europea para evitar respuestas nacionales fragmentadas, las cuales podrían agravar la distorsión de los mercados energéticos europeos.

La Comisión confirmó que presentará próximamente un paquete de nuevas iniciativas orientadas a salvaguardar tanto a las familias como a las empresas frente al aumento de los costes energéticos. Aunque el comisario no proporcionó fechas específicas, indicó que la Comisión monitorea de manera constante y se mantiene flexible para proponer medidas adicionales conforme evolucione la situación. Subrayó que, desde el inicio de la crisis en Oriente Próximo, el gas ha incrementado su precio en torno al 70 % mientras que el petróleo lo ha hecho en un 60 %, lo cual está repercutiendo también en los precios de la electricidad en todo el bloque.

El medio El País señaló que, aunque gracias a la diversificación de proveedores y a la menor dependencia energética del Golfo la seguridad del suministro se mantiene “relativamente protegida”, persisten tensiones considerables en segmentos clave como el diésel y el combustible de aviación. Además, han surgido restricciones acrecentadas en los mercados de gas a nivel global, lo que impacta directamente en los precios que pagan tanto industrias como consumidores finales.

Jorgensen reiteró la importancia de evitar respuestas descoordinadas por parte de los distintos gobiernos y defendió que las decisiones nacionales deben ser específicas y de carácter temporal, evitando con ello que se agraven los desafíos actuales en oferta y demanda energéticas. En este contexto, la Comisión Europea recomendó a los Estados tomar ejemplos del plan en diez puntos de la Agencia Internacional de la Energía. Este documento contempla alternativas como el fomento del teletrabajo para disminuir los desplazamientos, el establecimiento de límites más bajos de velocidad en carretera y la promoción del uso del transporte público.

Otras medidas que figuran en el plan incluyen la restricción alterna del uso del coche privado en zonas urbanas con alta densidad, la promoción del vehículo compartido, y la adopción de técnicas de conducción eficiente tanto en el transporte privado como en los sectores comercial y logístico. Según publicó El País, Jorgensen aclaró: “No se trata de un paquete único aplicable a todos por igual”, sino de un conjunto de herramientas recomendadas para que cada país adapte a sus propias necesidades y capacidades.

El comisario también recordó la existencia de mecanismos ya vigentes como el reciente paquete energético para los ciudadanos, que busca disminuir los precios que pagan los hogares. Además, mencionó recomendaciones fiscales, entre ellas la opción de una reducción de impuestos sobre la electricidad, que consideró muy apropiada en las actuales circunstancias.

La Comisión Europea, en paralelo, coordina estrategias para garantizar el llenado de los almacenamientos de gas y refuerza la seguridad del suministro petrolero, en un intento de anticiparse a posibles presiones adicionales sobre los mercados y asegurar la preparación europea en los próximos meses.

En palabras de Jorgensen, “más vale estar preparados que lamentarlo después”, sugiriendo que la Comisión avanza en la elaboración de un conjunto más amplio de herramientas para afrontar la crisis. Entre las iniciativas contempladas figura la promoción de instrumentos como los contratos por diferencia y los acuerdos de compra de energía, que pretenden desacoplar los precios del gas de los de la electricidad, con el objetivo de reducir el impacto en los consumidores. También se estudian mecanismos para simplificar y ampliar las ayudas estatales, permitiendo que los gobiernos asistan tanto a familias vulnerables como a industrias afectadas por el encarecimiento energético.

De acuerdo con El País, Jorgensen valoró que, en comparación con la emergencia energética de 2022, la Unión Europea cuenta hoy con mayor resiliencia. Sin embargo, advirtió que el contexto actual podría resultar más complejo debido a que la crisis afecta a una variedad más amplia de productos energéticos. Según el comisario, este escenario vuelve a poner de manifiesto la vulnerabilidad estructural del bloque europeo ante perturbaciones externas, como consecuencia de su dependencia de combustibles fósiles importados.