China advierte de que la guerra en Irán amenaza con arrastrar a Oriente Próximo a "un caos incontrolable"

El portavoz Lin Jian alertó sobre el “círculo vicioso” de la escalada y reiteró el llamado urgente de Pekín al cese de hostilidades, tras nuevos ultimátums de Washington y amenazas de represalias por parte de Teherán

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La reciente advertencia formulada por la Guardia Revolucionaria iraní representa un aumento significativo de las tensiones en Oriente Próximo, ya que el cuerpo militar ha anunciado que responderá de manera contundente ante cualquier ofensiva de Estados Unidos, apuntando a infraestructuras energéticas y económicas tanto en Israel como en los países aliados de Washington en la región. Según reportó el diario ‘Global Times’ y recogió el medio, este posicionamiento se produce en un contexto de creciente enfrentamiento, tras las declaraciones de Donald Trump y la ofensiva conjunta de Israel y Estados Unidos sobre Irán.

El portavoz del Ministerio de Exteriores de China, Lin Jian, expresó que, de continuar el conflicto, Oriente Próximo podría verse sumido en un caos fuera de control. Según informó el medio citado, Lin alertó sobre el “círculo vicioso” que genera el uso de la fuerza y subrayó el llamado urgente de Pekín al cese inmediato de hostilidades y al reinicio de canales de diálogo entre las partes involucradas. El funcionario enfatizó que el Gobierno chino mantiene comunicación permanente con todos los actores relevantes, asumiendo un compromiso para fomentar la distensión y evitar la extensión de la guerra.

El origen inmediato de esta escalada se remonta a la ofensiva lanzada el 28 de febrero por las fuerzas israelíes y estadounidenses contra objetivos en territorio iraní, un hecho que, según detalló ‘Global Times’, motivó un incremento de la confrontación regional. Trump, quien mantiene una postura de presión sobre Teherán, emitió un ultimátum el sábado, exigiendo la reapertura total del estrecho de Ormuz y amenazando con ataques contra las centrales eléctricas iraníes si no se cumplen sus exigencias en un plazo de 48 horas. El mandatario estadounidense declaró que si Irán no cede, habrá “una destrucción total” que, según sus palabras, “va a funcionar estupendamente”.

Tras las amenazas estadounidenses, la reacción iraní incluyó advertencias explícitas acerca de objetivos en países de la región que abastecen de electricidad a bases estadounidenses, además de la infraestructura de Israel, catalogada por Teherán como parte de un “régimen ocupante”. De acuerdo con el mismo reporte, Irán también señala que las instalaciones industriales y energéticas vinculadas a intereses estadounidenses podrían convertirse en objetivos de represalias directas.

Durante la última actualización, autoridades iraníes informaron que los ataques coordinados por Israel y Estados Unidos han causado más de 1.500 muertes, entre las cuales se cuentan al menos 210 menores de edad. Por su parte, la organización Human Rights Activists in Iran, con sede en Estados Unidos, ha elevado la cifra a más de 3.000 fallecidos. Entre las víctimas de alto perfil figuran el ayatolá Alí Jamenei, líder supremo iraní; Alí Lariyani, secretario del Consejo Supremo de Seguridad Nacional; y los ministros de Defensa e Inteligencia, Aziz Nasirzadé e Esmaeil Jatib. También han muerto altos mandos de las Fuerzas Armadas y personal de organismos de seguridad, conforme detalló ‘Global Times’.

En este contexto, Lin Jian reiteró que “las llamas de la guerra en Oriente Próximo siguen propagándose” y advirtió de que la extensión y aumento de la violencia podría desencadenar consecuencias imprevisibles para toda la región. El portavoz chino volvió a solicitar a todas las partes que abandonen de inmediato las operaciones militares y retornen a la senda de las negociaciones para frenar una guerra que, en palabras de Lin, “nunca debió haber empezado”.

El medio ‘Global Times’ también consignó el posicionamiento diplomático de China, que enfatiza su voluntad de actuar como interlocutor para desalentar la intensificación del conflicto y promover una salida dialogada. Pekín resalta que el uso continuado de la fuerza solo agravará la crisis regional, multiplicando los riesgos para la estabilidad tanto en Irán como en los países vecinos y dificultando el restablecimiento de un entorno seguro. Las demandas chinas se inscriben en un esfuerzo más amplio por evitar que la región derive en una situación de conflicto permanente, con repercusiones que podrían alcanzar dimensiones impredecibles.