Irán advierte de que impondrá el "cierre total" de Ormuz si EEUU ataca sus centrales eléctricas

Teherán asegura que cualquier ataque estadounidense contra infraestructuras energéticas tendrá consecuencias inmediatas, incluyendo el bloqueo del paso marítimo clave del golfo, represalias contra intereses internacionales y designación de instalaciones regionales vinculadas a Washington como posibles blancos

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El comunicado difundido por la Guardia Revolucionaria de Irán identifica cuatro acciones de represalia ante una eventual ofensiva contra instalaciones energéticas nacionales, señalando como primera medida el bloqueo total del estrecho de Ormuz y condicionando su reapertura a la reconstrucción de las infraestructuras afectadas. Además de este cierre, la declaración menciona ataques a infraestructuras energéticas y tecnológicas relacionadas con Israel, la destrucción de empresas de países vecinos vinculadas a Estados Unidos y la consideración de infraestructuras regionales que alberguen bases estadounidenses como blancos legítimos. Irán detalla que cualquier medida punitiva se adoptará de inmediato si se concreta un ataque a sus centrales eléctricas. Esta postura se produce tras una escalada verbal con Estados Unidos a raíz de amenazas recientes de Washington.

Según reportó la radiotelevisión pública iraní IRIB, el cuerpo militar de elite iraní expresó la posición oficial a través de un mensaje en el que se advirtió: "Si Estados Unidos cumple sus amenazas sobre las centrales eléctricas iraníes se adoptarán de inmediato medidas punitivas." El texto indica que el cierre del estrecho de Ormuz, paso crucial para la exportación de petróleo del golfo Pérsico, será total y que sólo se permitirá el tránsito bajo condiciones capaces de garantizar la seguridad y los intereses de Irán. El estrecho de Ormuz es uno de los puntos estratégicos más relevantes del comercio mundial de energía, por donde circula una porción significativa del petróleo global.

El medio IRIB detalló que, tras la advertencia iraní, se han identificado claramente las consecuencias de una potencial ofensiva estadounidense. Más allá del cierre del paso marítimo, Irán contempla la ejecución de ataques generalizados a "centrales eléctricas, infraestructura de energía y de tecnología de la información del régimen sionista". El comunicado también plantea como acciones la destrucción de empresas similares de países de la región con participación estadounidense y la consideración de instalaciones energéticas de países que albergan bases de Estados Unidos como objetivos operacionales.

Según la declaración recogida por medios oficiales, la Guardia Revolucionaria enfatizó que "está todo listo para la gran yihad para destruir completamente todos los intereses económicos estadounidenses en la región de Asia occidental". El mensaje remarca el alcance potencial de su capacidad para afectar infraestructura petrolera, energética e industrial vinculada a Estados Unidos y sus socios en el área.

El contexto de esta advertencia incluye un ultimátum presentado por el presidente estadounidense, Donald Trump. Según publicó IRIB, Trump exigió a las autoridades iraníes la reanudación de la navegación por el estrecho de Ormuz en un plazo de 48 horas bajo la amenaza de atacar centrales eléctricas nacionales. Este ultimátum se enmarca en una fase de tensiones elevadas entre ambos países y sucede en coincidencia con la guerra de Irán que, según IRIB, lleva poco más de tres semanas.

Como parte de la respuesta iraní a las advertencias estadounidenses, la agencia semioficial Mehr difundió un mapa regional en el que señalaba múltiples infraestructuras eléctricas situadas en países vecinos, añadiendo el mensaje: "Despedíos de la electricidad". Entre las instalaciones señaladas figuran la central eléctrica en Al Jobar, Arabia Saudí, con capacidad de producción de 4.000 megavatios; el complejo de petróleo y gas de Ras Tanura en el mismo país; el centro de gas y desalinización de Jebel Alí en Emiratos Árabes Unidos; el parque solar Mohamed bin Rashid en Dubái y la central eléctrica y de petróleo de Al Zur, en Kuwait.

La publicación de estos objetivos potenciales en países de la región refuerza el alcance regional de las posibles represalias iraníes. El medio Mehr detalló que los mencionados complejos energéticos operan en Estados con presencia y participación de intereses estadounidenses, lo que los expone a la lista de blancos en caso de concretarse la amenaza de Washington.

Pese a las tensiones, el Consejo de Cooperación del Golfo reiteró su llamamiento a la contención por parte de Irán. Según consignó IRIB, el organismo manifestó: "Reiteramos nuestra condena y repudio a los continuos y flagrantes ataques de Irán contra nuestros países. Los ataques de Irán contra instalaciones petroleras constituyen una amenaza directa para la estabilidad de la región". El Consejo mantiene la postura de solicitar a la República Islámica que no adopte acciones ofensivas sobre infraestructuras clave en los países del Golfo, especialmente en medio de la actual coyuntura regional tras el aumento de hostilidades.

El estrecho de Ormuz sigue siendo un punto de máxima sensibilidad en la geopolítica energética, dada su relevancia tanto para los flujos de crudo como para la seguridad de las rutas marítimas internacionales. Ante la posibilidad de un cierre decretado por Irán, los países que dependen del paso marítimo y los sectores económicos implicados en el comercio global de energía observan atentamente el desarrollo de los acontecimientos. Según las fuentes oficiales iraníes, la respuesta a cualquier ataque estadounidense no se limitaría al ámbito interno, sino que tendría implicaciones en los mercados energéticos y la estabilidad de infraestructuras críticas en todo el entorno regional.