
El compromiso de establecer un calendario para la neutralización de las Fuerzas Democráticas para la Liberación de Ruanda (FDLR), así como la garantía de protección para los civiles en las zonas afectadas, se incluyó entre los puntos destacados tras las recientes negociaciones entre la República Democrática del Congo (RDC) y Ruanda. De acuerdo con la información publicada por la agencia Europa Press, delegados de ambos países participaron en encuentros bilaterales y una reunión trilateral junto a representantes de Estados Unidos en Washington, donde reafirmaron su determinación de avanzar en la aplicación del acuerdo de paz firmado en junio de 2025.
Las delegaciones de la RDC y Ruanda adoptaron compromisos para implementar pasos concretos que permitan reducir la tensión y favorecer avances en el este congoleño. Según un comunicado conjunto difundido tras la última reunión, las partes acordaron coordinarse en medidas específicas orientadas a mantener la soberanía e integridad de ambos Estados, programar la retirada militar y poner fin de forma progresiva a las disposiciones defensivas impuestas por Ruanda en territorios definidos dentro del este de la RDC. El medio Europa Press detalló que el acuerdo contempla además la intensificación de acciones bajo plazos determinados por la RDC para desmantelar la estructura de las FDLR, organización fundada por extremistas hutus tras el genocidio de 1994 en Ruanda.
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Estos movimientos diplomáticos se producen en un contexto de hostilidades crecientes en el este de la RDC, donde las ciudades y la población civil han quedado atrapadas en el enfrentamiento entre el Ejército congoleño y el grupo rebelde Movimiento 23 de Marzo (M23). Europa Press informó que la semana previa a estas reuniones un ataque con dron en Goma —una ciudad bajo control rebelde— resultó en la muerte de tres personas, entre ellas una trabajadora francesa del Fondo de Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF). Goma, capital de Kivu Norte, quedó bajo dominio del M23 en enero de 2025 tras una ofensiva prolongada.
El acuerdo alcanzado entre las delegaciones de la RDC y Ruanda —con la mediación estadounidense— se encuadra dentro de los compromisos asumidos en la llamada Declaración de Washington. Según consignó Europa Press, el documento firmado en la capital estadounidense reitera la voluntad de ambas naciones de buscar una paz sostenida y mayores perspectivas de estabilidad en la región africana de los Grandes Lagos. Entre las principales disposiciones sobresale la promesa mutua de levantar paulatinamente las medidas defensivas y trabajar para que las fuerzas implicadas abandonen zonas sensibles, reduciendo la posibilidad de nuevos incidentes armados.
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El avance sobre terreno se torna especialmente relevante a raíz de la escalada en los enfrentamientos entre el Ejército congoleño y el M23. El 25 de febrero, voceros del grupo rebelde —integrado predominantemente por tutsis congoleños y respaldado por Ruanda, según autoridades congoleñas y reportes internacionales— acusaron al Gobierno de Kinshasa de lanzar una vasta operación militar en áreas densamente pobladas, a pesar de la vigencia de un alto el fuego destinado a contener el conflicto. Europa Press especificó que el control territorial del M23 en 2025 se extendió por grandes porciones de Kivu Norte y Kivu Sur, con la toma de Goma y Bukavu, lo que provocó un aumento de las tensiones bilaterales y propició la intervención diplomática internacional.
Las FDLR, señaladas como uno de los principales factores de inestabilidad, representan una prioridad para la hoja de ruta acordada. Estos remanentes del genocidio de 1994 han sido frecuentemente implicados en incidentes violentos, desplazamientos forzados y nuevos brotes de enfrentamientos en la zona fronteriza. A raíz de esto, los gobiernos de la RDC y Ruanda acordaron intensificar el trabajo conjunto para neutralizar su influencia, bajo una planificación estructurada y con plazos fijos, reportó Europa Press.
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Durante las reuniones, tanto el gobierno de Kinshasa como el de Kigali reiteraron mediante declaraciones oficiales el compromiso con los términos estipulados en los Acuerdos de Washington. Según información consignada por Europa Press, los representantes estadounidenses reforzaron su apoyo al proceso de paz y subrayaron la importancia de proteger a la población civil, además de promover el respeto a la integridad de los territorios nacionales y canalizar los esfuerzos hacia una desescalada sostenida.
Entre las medidas pactadas figura además la voluntad de coordinar futuras acciones bilaterales bajo la supervisión internacional; los gobiernos se comprometieron a informar regularmente sobre los avances y a cooperar con observadores internacionales que puedan verificar el progreso en el terreno. Esta supervisión busca evitar retrocesos y fortalecer la confianza de los actores locales e internacionales implicados, según el reporte de Europa Press.
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El conflicto en el este de la RDC y la intervención recurrente de actores externos han dificultado los intentos de alcanzar una solución definitiva en la zona de Kivu. Según el análisis ofrecido por Europa Press, la presencia de múltiples actores armados, las dinámicas transfronterizas y la fragilidad de los acuerdos previos han generado incertidumbre respecto a la implementación efectiva de los compromisos establecidos. La nueva ronda de negociaciones y el refuerzo de la cooperación trilateral buscan superar estos obstáculos mediante un enfoque más estructurado y supervisado para reducir la violencia y proteger a las comunidades afectadas.
Los acontecimientos recientes y las medidas anunciadas se mantienen bajo el seguimiento de organismos multilaterales, que buscan asegurar el respeto de los derechos humanos y la estabilidad en un territorio que ha experimentado desplazamientos masivos y recurrentes emergencias humanitarias. Europa Press destacó que la aplicación efectiva de estos compromisos dependerá de la capacidad de cada Estado para cumplir sus promesas, el monitoreo internacional y la disposición de los actores armados para acatar los términos negociados en Washington.
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