Rusia acusa a Reino Unido de propiciar el ataque ucraniano sobre Briansk, que deja seis muertos y 40 heridos

El gobierno del Kremlin responsabiliza a Londres de facilitar el uso de misiles Storm Shadow en el reciente ataque sobre Briansk, elevando las tensiones e impactando en las negociaciones con Kiev, mientras continúan las acusaciones a Volodimir Zelenski

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El señalamiento de que Estambul podría ser sede de futuras negociaciones entre Rusia y Ucrania se sumó a los recientes acontecimientos que han elevado la tensión en el conflicto. Según detalló la agencia TASS y recogió el medio español, el Kremlin atribuyó al Reino Unido un papel clave en el ataque ucraniano perpetrado el martes sobre la provincia rusa de Briansk, que causó seis víctimas mortales y dejó 42 heridos. Las autoridades rusas afirmaron que la acción fue posible gracias a la formación recibida por especialistas ucranianos en el manejo de misiles de crucero Storm Shadow, armamento de fabricación británica.

De acuerdo con las declaraciones del portavoz del Kremlin, Dimitri Peskov, recogidas por TASS y citadas por varios medios europeos, “el lanzamiento de estos misiles habría sido imposible sin los especialistas británicos. Somos conscientes de ello, lo sabemos perfectamente, y, por supuesto, lo tenemos en cuenta”. Estas afirmaciones se produjeron tras el ataque registrado en Briansk el martes y representan una acusación directa contra Londres por su implicación técnica en la operación armada ejecutada por las fuerzas ucranianas.

Según publicó TASS, Peskov evitó especificar posibles represalias rusas en respuesta al ataque y explicó que será el Alto Mando militar de Rusia el encargado de decidir la naturaleza de cualquier respuesta. El portavoz insistió en que los objetivos de la ofensiva rusa sobre territorio ucraniano se orientan al desarme de Kiev para impedir que, en palabras del Kremlin, “el régimen de Kiev” siga llevando adelante actos calificados por Moscú como “barbaridades”.

El medio TASS también consignó que las negociaciones entre las delegaciones rusa y ucraniana, aplazadas por el contexto de los recientes ataques en Oriente Próximo, siguen sin una fecha ni sede confirmadas. No obstante, Peskov confirmó la existencia de un consenso general sobre la reanudación del diálogo, subrayando que ninguna decisión concreta ha sido tomada aún respecto a los detalles logísticos, aunque todas las partes verían de manera positiva la posibilidad de que se celebren en Estambul, según han manifestado representantes ucranianos en ocasiones previas.

En relación al bombardeo sobre Briansk, el gobierno ucraniano ha sostenido que el ataque se limitó a una planta dedicada a la fabricación de componentes para armamento. Sin embargo, desde Moscú se sostiene una versión distinta, enfatizando el número de civiles afectados y el daño infligido como muestra de la implicación occidental en el conflicto.

Además de las declaraciones del portavoz presidencial, el alto funcionario del Ministerio de Exteriores ruso, Rodion Miroshnik, en entrevista televisada recogida por TASS, calificó al presidente de Ucrania, Volodimir Zelenski, como un “dictador de facto en lo militar”. Miroshnik afirmó que la imagen proyectada por Zelenski como defensor de la paz está dirigida exclusivamente al presidente estadounidense Donald Trump, mientras que las acciones del mandatario ucraniano procurarían obstaculizar todo intento de llegar a un acuerdo negociado y prolongar la violencia armada.

Según reportó TASS, Miroshnik agregó que “cualquier acuerdo pacífico amenaza su supervivencia política” y afirmó que Zelenski deberá “rendir cuentas por numerosos crímenes”, incluyendo el ataque en Briansk. De acuerdo al funcionario, la preferencia del mandatario ucraniano sería extender la guerra, consciente del coste político que para él implicaría la celebración de acuerdos de paz.

Desde el inicio de la invasión rusa a Ucrania en 2022, las acusaciones cruzadas sobre la influencia y participación de actores internacionales han sido reiteradas. En este caso, la responsabilidad atribuida por el Kremlin al Reino Unido marca un nuevo episodio en la controversia sobre el suministro de armamento avanzado y la formación brindada por países occidentales a las Fuerzas Armadas ucranianas.

El asunto de las armas de largo alcance, en especial los misiles de crucero Storm Shadow producidos por el Reino Unido, figura en el centro de las discusiones diplomáticas. Según detalló nuevamente TASS, el Kremlin sostiene que esta transferencia tecnológica dificultaría cualquier posible proceso de desescalada en el conflicto del este de Europa.

El debate sobre las sedes y las condiciones de una nueva ronda de negociaciones se mantiene abierto, con la capital turca como opción respaldada tanto por Moscú como por Kiev, según las fuentes citadas por TASS. Sin embargo, la intensificación de los ataques y las acusaciones recíprocas dificultan avances significativos.

En el contexto actual, las autoridades rusas mantienen la postura de que cualquier respuesta militar será decidida por las Fuerzas Armadas y continúan enfocando sus declaraciones públicas en responsabilizar a actores externos de la prolongación del conflicto. Estos elementos, reportados por TASS, muestran la complejidad de la situación y exponen los desafíos diplomáticos para una resolución de la guerra.