
La prolongación de las restricciones aéreas sobre Oriente Medio y el Golfo Pérsico ha llevado a que los principales aeropuertos de la región, como Dubái, Abu Dabi, Doha y Baréin, enfrenten cierres temporales e interrupciones en sus operaciones habituales, afectando a más de 526.000 pasajeros cada día y comprometiendo tanto la conectividad local como global. De acuerdo con información del Consejo Mundial de Viajes y Turismo (WTTC), las consecuencias económicas se traducen en pérdidas diarias que alcanzan los 600 millones de dólares (517 millones de euros) para el sector turístico en la zona. Sobre este contexto, la Agencia Europea de Seguridad Aérea (EASA) ha decidido mantener, por tercera vez consecutiva, la recomendación dirigida a las compañías aéreas europeas de no operar vuelos sobre estas áreas hasta el 18 de marzo.
Según detalló el medio, la EASA basa esta reciente extensión en la situación derivada de los ataques realizados por Estados Unidos e Israel contra Irán el 28 de febrero, un episodio que ha intensificado la inestabilidad en la región. El Boletín de Información sobre Zonas de Conflicto (CZIB, por sus siglas en inglés) identifica como especialmente afectados los espacios aéreos de Bahrein, Irán, Irak, Israel, Jordania, Kuwait, Líbano, Omán, Qatar, Emiratos Árabes Unidos y Arabia Saudí. Esta recomendación, de carácter preventivo, se fundamenta en la probabilidad de represalias contra activos estadounidenses e israelíes dentro de estos territorios, lo que eleva los riesgos asociados a las operaciones aéreas, según consignó la EASA.
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El órgano regulador advierte que los riesgos no solo afectan al espacio aéreo de Irán, sino que también se extienden a los estados vecinos, ya sea por acoger bases militares estadounidenses o por ser escenario de hostilidades y actividades militares vinculadas al conflicto. El CZIB resalta el peligro derivado del despliegue de sistemas de defensa aérea capaces de operar a cualquier altitud y del uso de misiles de crucero y misiles balísticos en la zona. Bajo estas circunstancias, la totalidad del espacio aéreo listado permanece vulnerable a una variedad de incidentes, incluidas posibles propagaciones del conflicto, identificaciones erróneas, errores de cálculo o fallos durante intentos de interceptación, tal como recogió el Boletín y reportó la EASA a través del medio.
La EASA enfatiza en su documento original la posibilidad de que la interacción militar actual desemboque en reacciones que comprometan la seguridad de la aviación tanto en territorio iraní como en los países mencionados. Estos factores han sido considerados esenciales por la institución para prolongar la limitación de vuelos, según reportó el medio internacional.
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El Consejo Mundial de Viajes y Turismo informó que Oriente Medio constituye un eslabón significativo para el tráfico aéreo internacional, representando el 5% de todas las llegadas internacionales y el 14% del tránsito intercontinental. El organismo subrayó que cualquier alteración en el flujo de viajeros en la región repercute en la demanda mundial y genera impactos tanto para aerolíneas como para industrias relacionadas, detalló el medio.
Los aeropuertos de Dubái, Abu Dabi, Doha y Baréin, descritos por el WTTC como centros neurálgicos de la aviación internacional, habitualmente gestionan en conjunto un volumen aproximado de 526.000 pasajeros diarios. Las restricciones y el agravamiento del conflicto han ocasionado que estas terminales experimenten múltiples cierres, lo que limita la conectividad no solo dentro de la región sino también en rutas hacia Asia, Europa y África, informó el medio especializado.
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Las pérdidas económicas en el turismo se calculan, según el WTTC, en aproximadamente 600 millones de dólares (517 millones de euros) cada día desde el comienzo de la escalada. El impacto alcanza no solo a hoteles y operadores turísticos, sino también a empleo e inversiones vinculadas al sector, indicó el consejo en sus datos, agregando que la incertidumbre prolongada por las prohibiciones aéreas genera desconfianza tanto en viajeros como en los operadores de turismo internacional.
El consejo señaló, en información recogida por el medio, que Oriente Medio cumple una función clave como punto de tránsito y destino, y recordó que las recientes hostilidades han modificado los patrones de tráfico globales, obligando a redirigir vuelos comerciales y encareciendo los costes operativos de las aerolíneas. Además, las medidas de seguridad han sido reforzadas en toda la región, aumentando los tiempos de espera y la complejidad de los itinerarios para los pasajeros que transitan por el área afectada.
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La EASA reiteró a través de su Boletín que la posesión y probable utilización de armamento avanzado en la región sostiene los riesgos elevados para la aviación civil, e instó a las aerolíneas a mantenerse atentas a la evolución de la situación política y militar, tomando decisiones de operación en línea con las recomendaciones de seguridad emitidas.
La restricción, cuya vigencia se extiende hasta el 18 de marzo, se evalúa constantemente ante el desarrollo del conflicto, según indicó la organización reguladora europea. Tanto la EASA como el WTTC refuerzan la necesidad de mantener la vigilancia y adaptar las operaciones a las condiciones cambiantes del entorno geopolítico mientras continúe la tensión en la zona, reportó el medio especializado.
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