Siete sociedades científicas fijan por primera vez criterios unificados para fractura vertebral osteoporótica aguda

El documento, que reúne aportaciones de múltiples expertos, sienta bases clínicas y terapéuticas para homogeneizar la atención, facilita una identificación más certera y recomienda intervenciones tempranas para disminuir complicaciones por osteoporosis en población envejecida en España

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El documento de consenso ha destacado que una fractura vertebral, en sí misma, representa un diagnóstico clínico de osteoporosis y requiere la implementación inmediata de tratamientos específicos y prevención secundaria. Además, señala que la fractura vertebral osteoporótica incrementa el riesgo de sufrir nuevas fracturas, incluyendo la posibilidad de duplicar el riesgo de fractura de cadera y aumentar notablemente la probabilidad de lesiones en otros huesos. Según publicó la revista 'Archives of Osteoporosis', el riesgo de refractura dentro de los dos años siguientes al primer episodio se considera elevado, lo que evidencia la importancia de un seguimiento continuado e individualizado.

De acuerdo con la información difundida por 'Archives of Osteoporosis', siete sociedades científicas españolas han alcanzado un consenso nacional que por primera vez fija criterios unificados para el manejo de la fractura vertebral osteoporótica aguda en España. Esta iniciativa, liderada por la Sociedad Española de Columna Vertebral (GEER), ha contado con la colaboración de especialistas en rehabilitación, geriatría, traumatología, endocrinología, nutrición, investigación ósea y radiología. El objetivo fundamental se centra en homogeneizar la atención clínica y reducir la variabilidad entre diferentes centros y especialidades, según el documento recogido por la publicación.

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El consenso nacional, tal como recoge la fuente, marca un antes y un después en la atención a la fractura vertebral osteoporótica aguda, una condición que afecta a numerosas personas adultas mayores en el país. Hasta el presente, España carecía de una guía de referencia unificada para el manejo de la fase aguda de estas fracturas, lo que generaba divergencias significativas en los enfoques diagnósticos y terapéuticos. El documento, realizado mediante el método Delphi y adaptado al Sistema Nacional de Salud, establece criterios homogéneos para el diagnóstico, tratamiento y seguimiento de estos pacientes.

La osteoporosis, enfermedad de base responsable de este tipo de fracturas, se define por la pérdida progresiva de masa ósea y la disminución de la calidad del hueso. Esta condición provoca una mayor debilidad esquelética que facilita la aparición de fracturas, muchas veces como consecuencia de traumatismos leves o de actividades cotidianas. Según estimaciones del Ministerio de Sanidad y de la Sociedad Española de Investigación Ósea y del Metabolismo Mineral (SEIOMM) citadas por el documento y recogidas por el medio, entre el 22 y el 25 por ciento de las mujeres mayores de 50 años en España presenta osteoporosis, porcentaje que incrementa de forma marcada tras los 70 años. Asimismo, los hombres también pueden verse afectados en etapas avanzadas de la vida, si bien la prevalencia es menor respecto a las mujeres.

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La fractura vertebral osteoporótica es una de las principales manifestaciones de la fragilidad ósea y, según detalló 'Archives of Osteoporosis', suele pasar inadvertida en una parte considerable de los casos. Muchas fracturas no se diagnostican debido a que pueden confundirse con dolores lumbares mecánicos o con cambios degenerativos propios del envejecimiento. Asimismo, apenas un tercio de las fracturas vertebrales producen síntomas que llevan a los afectados a buscar atención médica. A pesar de ello, este tipo de lesión se relaciona frecuentemente con dolor considerable, limitaciones funcionales y un aumento significativo del riesgo de discapacidad.

El envejecimiento sostenido de la población en España agrava la situación ligada a esta patología. De acuerdo con datos del Instituto Nacional de Estadística (INE) citados en la publicación, más del 20 por ciento de los habitantes supera los 65 años, y el grupo de mayores de 80 años crece a un ritmo más acelerado que el resto. A raíz de este proceso demográfico, se prevé un aumento continuado del número absoluto de personas en riesgo de fracturas relacionadas con la fragilidad ósea.

El documento presentado en 'Archives of Osteoporosis' detalla el proceso clínico establecido por el consenso para abordar estos casos. La radiografía simple dorsal y lumbar ha sido definida como la prueba inicial obligatoria para sospechas de fractura vertebral osteoporótica. Únicamente se recurre a la resonancia magnética cuando el dolor persiste o no puede determinarse si la fractura es reciente. Además, el texto remarca la necesidad de una valoración clínica integral y la cooperación entre diferentes especialidades para distinguir lesiones recientes de antiguas y descartar causas secundarias cuando sea pertinente.

En el ámbito terapéutico, el consenso nacional defiende iniciar el tratamiento asistencial tan pronto como sea posible tras el diagnóstico, medida que resulta decisiva para mejorar el pronóstico funcional. El enfoque principal se dirige al control riguroso del dolor y a lograr una movilidad precoz, evitando prolongar la inmovilización para no incrementar la fragilidad en adultos mayores. Estas pautas se establecen con el propósito de prevenir el progreso del deterioro físico y limitar el impacto de las fracturas en la calidad de vida de los pacientes.

El papel de la coordinación entre los especialistas de los hospitales y de Atención Primaria se considera fundamental para garantizar una asistencia continua, una correcta adherencia al tratamiento y la reevaluación periódica del riesgo, de acuerdo con la información del texto difundido. Esta colaboración facilita la puesta en marcha de medidas de prevención secundaria y permite ajustar el manejo clínico según la evolución del paciente y la aparición de nuevos factores de riesgo.

Las sociedades científicas que han respaldado este consenso nacional son la Sociedad Española de Columna Vertebral (GEER), la Sociedad Española de Rehabilitación y Medicina Física (SERMEF), la Sociedad Española de Geriatría y Gerontología (SEGG), la Sociedad Española de Traumatología y Ortopedia (SECOT), la Sociedad Española de Endocrinología y Nutrición (SEEN), la Sociedad Española de Investigación Ósea y del Metabolismo Mineral (SEIOMM), y la Sociedad Española de Radiología Médica (SERAM). Estas entidades han trabajado de manera conjunta para unificar criterios clínicos en base a la realidad asistencial y al compromiso de mejorar la calidad de la atención a un problema sanitario que afecta a un volumen considerable de la población anciana del país.

La importancia de esta unificación de criterios radica en la necesidad de abordar un asunto para el que hasta ahora existían variaciones sustanciales entre regiones y disciplinas médicas. Esto, según señalaron los promotores del consenso y reportó 'Archives of Osteoporosis', contribuía a disparidades en la atención y a dificultades en la implementación de recomendaciones preventivas y terapéuticas.

El proceso Delphi aplicado para la confección del documento ha permitido incorporar la experiencia y los conocimientos de profesionales pertenecientes a diferentes campos de la medicina, reflejando así la complejidad y el carácter multidimensional del manejo de la fractura vertebral osteoporótica aguda. Esta metodología ha favorecido la obtención de recomendaciones sólidas y adaptadas a la diversidad de escenarios clínicos presentes en el sistema sanitario español.

El consenso subraya que la fractura vertebral osteoporótica no solo implica secuelas físicas y funcionales inmediatas, sino que configura un marcador de vulnerabilidad esquelética y un factor pronóstico de eventos clínicos adversos. Por ello, el reconocimiento y tratamiento adecuados, sumados a la prevención de nuevas fracturas, constituyen ejes prioritarios dentro de las estrategias sanitarias relacionadas con el envejecimiento poblacional y la osteoporosis en España.