La Nobel iraní Shirin Ebadi rechaza que países extranjeros instauren un futuro Gobierno

Guardar

Roma, 9 mar (EFE).- La abogada iraní Shirin Ebadi, Nobel de la Paz en 2003, ha rechazado este lunes que un eventual y futuro gobierno en su país sea decidido desde el extranjero, al intervenir en un acto en la Cámara de los Diputados de Italia por videoconferencia.

"El pueblo iraní quiere el colapso del régimen y la instauración de un gobierno democrático y laico", aseveró la abogada y activista por los Derechos Humanos ante los asistentes del foro 'Hasta que no sean libres, la lucha de las iraníes es también nuestra'.

Ebadi, la primera mujer musulmana en recibir el Nobel de la Paz y en el exilio desde 2009, recordó que su país tiene a sus espaldas "miles de años de civilización" por lo que pidió que no se le juzgue por el régimen que lo gobierna desde la revolución de 1979.

Sus palabras se producen mientras su país ha entrado en guerra por el reciente ataque de Estados Unidos e Israel que ha acabado con la vida del líder supremo, ayatolá Alí Jameneí, entre otros dirigentes iraníes.

"Por favor, no nos juzguen por estos 47 años de República Islámica. Somos una nación pacífica y no queremos la destrucción de ningún otro país", sostuvo.

La activista aseguró que los iraníes "resistirán hasta el final por la libertad y la prosperidad" y abogó porque sean ellos, una vez caiga el régimen de los ayatolás, los que decidan su futuro.

"No permitiremos que extranjeros establezcan un gobierno por nosotros. Nuestros valientes jóvenes serán los guardianes de la independencia y de la integridad territorial de nuestra patria", auguró.

Y terminó: "Emergeremos victoriosos porque confiamos en que la luz triunfará sobre las tinieblas".

Ebadi es una de las dos iraníes galardonada con el Nobel de la Paz, junto a la también activista Narges Mohammadi, que lo recibió dos décadas después, en 2023, mientras cumplía condena a diez años de cárcel en Teherán.

El Comité Noruego reconoció en la abogada sus "esfuerzos en favor de la democracia y los derechos humanos", especialmente de mujeres y niños, pero también su voz "clara y firme" en su país a pesar de las amenazas que sufría a su propia seguridad hasta que lo abandonó. EFE