
El Ministerio del Patrimonio Cultural de Irán ha solicitado la intervención de la UNESCO y otros organismos internacionales tras reportar daños en sitios reconocidos como Patrimonio de la Humanidad, en el contexto de los recientes bombardeos de Estados Unidos e Israel que comenzaron el 28 de febrero. Según informó Europa Press, las autoridades culturales iraníes advirtieron sobre las consecuencias de estos ataques para el acervo universal, subrayando que la afectación a monumentos y sitios históricos representa un riesgo para la herencia compartida de la humanidad.
De acuerdo con Europa Press, el Ministerio detalló que lugares emblemáticos como el Palacio Golestán, la Gran Mezquita Masjed-e Jamé de Isfahán, el Palacio de Chehel Sotún y los valles prehistóricos de Jorramabad —datados en torno a 63.000 años de antigüedad— han sido afectados. Estos espacios no solo poseen una relevancia clave dentro del legado cultural iraní, sino que también están inscritos como bienes de valor universal bajo los auspicios de la UNESCO. Las autoridades iraníes señalaron que, pese a no especificar la dimensión o naturaleza exacta de los daños, el golpe propinado a estos sitios constituye una amenaza directa a la civilización humana y a la memoria histórica global.
Durante sus declaraciones, el Ministerio del Patrimonio Cultural remarcó que los ataques perjudican el sentimiento nacional y la identidad de los iraníes en todo el mundo. Según difundió Europa Press, la institución emplazó a la sociedad internacional a no permanecer pasiva y exhortó a la movilización de la diáspora iraní a escala global, reclamando protestas y una denuncia activa de la situación. El organismo también pidió el desplazamiento de expertos internacionales para evaluar sobre el terreno los daños sufridos por los sitios patrimoniales, a la vez que reafirmó la necesidad de preservar este legado para las próximas generaciones.
En el comunicado recogido por Europa Press, el Ministerio subrayó además que el patrimonio iraní trasciende cualquier límite político, religioso o étnico, posicionándose como una herencia colectiva que requiere protección especial en momentos de conflicto. La declaración enfatizó que la destrucción y los daños a estos tesoros históricos “no son solo símbolos de la cultura y la historia iraní, sino que ponen en peligro el patrimonio reconocido como bien común de la Humanidad bajo los auspicios de la UNESCO y la comunidad internacional”.
Respecto a la respuesta internacional, Europa Press informó que la UNESCO ha manifestado preocupación específicamente por los daños sufridos en el Palacio de Golestán, ubicado en la capital, Teherán. Esta organización detalló daños materiales en elementos como vidrieras, puertas y encofrados, y recordó que los bienes culturales disfrutan de protección según el Derecho Internacional. La agencia de las Naciones Unidas ha destacado reiteradamente la necesidad de respetar la integridad de los sitios culturales en zonas de hostilidades.
Actualmente, según consignó Europa Press, Irán cuenta con un total de 29 lugares inscritos por la UNESCO como Patrimonio Mundial, lo que refuerza el alcance de los llamados del gobierno iraní a la comunidad global para evitar mayores pérdidas. El Ministerio del Patrimonio Cultural concluyó advirtiendo que “el patrimonio cultural de Irán está amenazado y podría ser destruido”, y reiteró su petición para que la comunidad internacional adopte medidas inmediatas y efectivas en defensa de estos bienes.