El Ibex cierra su peor semana desde 2022 (-7%) por la guerra en Oriente, pero mantiene los 17.000 puntos

Las tensiones internacionales han provocado una oleada de ventas en la bolsa española, mientras la volatilidad sacudió los mercados globales, impulsando el petróleo y el oro, debilitando el euro y distorsionando la renta fija ante la crisis geopolítica

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El ataque ejecutado el sábado pasado por Estados Unidos e Israel contra Irán provocó un incremento relevante en los precios del petróleo y generó efectos inmediatos sobre el comercio internacional, con empresas navieras como Maersk suspendiendo temporalmente los servicios que conectan Oriente Próximo y Europa por motivos de seguridad. Según informó el medio original, este factor, junto a la escalada bélica en la región, impactó de lleno en los mercados financieros globales y fue determinante en el desempeño semanal negativo de las bolsas europeas.

El selectivo español Ibex 35 experimentó una caída del 7,01% a lo largo de la semana, cifra que no se registraba desde hace cuatro años, cerrando la sesión del viernes en 17.074,4 puntos. Esta variación, detalló el medio, sitúa el desempeño semanal del índice por debajo de niveles que solo se vieron durante fuertes correcciones bursátiles anteriores, como la de marzo de 2020. El viernes, la bolsa española bajó cerca de un 1%, resistiendo por encima de los 17.000 puntos a pesar del entorno volátil. De acuerdo con el medio, la guerra entre Israel, apoyado por Estados Unidos, e Irán fue el principal factor de la inestabilidad que marcó la semana en los mercados. La respuesta militar de Israel incluyó ataques sobre Teherán y también incursiones en Líbano durante el séptimo día de hostilidades. Esta situación generó incertidumbre entre inversores y operadores a nivel mundial.

El impacto negativo no se limitó a la bolsa española. Otras plazas bursátiles europeas como Londres, París, Fráncfort y Milán también registraron descensos semanales: Londres perdió un 1,33%, París un 0,86%, Fráncfort un 1,13% y Milán un 1,14%. El medio reportó que, en el caso español, algunos valores dentro del Ibex 35 consiguieron avances en la sesión del viernes. Entre las subidas destacaron Telefónica (2,89%), Repsol (2,67%), Naturgy (1,79%), Amadeus (1,64%), Enagás (0,79%) y Endesa (0,70%). Por el contrario, las mayores correcciones recayeron sobre Grifols, que cedió un 3,36%, junto a Indra (-3,07%), ArcelorMittal (-3,06%), Fluidra (-2,92%) y Acciona (-2,87%).

Desde el plano energético, el conflicto bélico y el cierre parcial de rutas marítimas en la región derivaron en un repunte de los hidrocarburos. Según detalló el medio, al cierre de la sesión europea el barril de Brent cotizaba en 91,12 dólares tras subir más de un 6,65%, alcanzando niveles no vistos desde abril del año anterior. El crudo West Texas Intermediate (WTI) se ubicó en 89 dólares, una subida semanal del 9,97%. El gas natural europeo también vivió alzas, con los contratos de futuros en la plataforma holandesa TTF alcanzando los 52,53 euros por megavatio-hora, un crecimiento del 3,55%. El medio citó el análisis del Fondo Monetario Internacional, representado por su directora gerente Kristalina Georgieva, quien señaló que un alza del 10% en el precio de la energía sostenida durante un año incrementaría la inflación en cuatro décimas porcentuales y frenaría entre una y dos décimas el crecimiento económico.

La tensión en la renta fija aumentó, de acuerdo con analistas de Julius Baer mencionados por el medio, evidenciando presiones en el mercado de deuda europea. El bono español a diez años cerró la semana con un rendimiento del 3,346%, y la prima de riesgo frente a la deuda alemana ascendió hasta los 48,8 puntos básicos. La incertidumbre energética también modificó las expectativas sobre la política monetaria, con los mercados descontando un posible retraso de las rebajas de tipos por parte del Banco Central Europeo y anticipando, incluso, una subida para finales de año.

En el mercado de materias primas, el oro mantuvo su posición como principal refugio ante la incertidumbre, manteniéndose en torno a los 5.150 dólares y con picos de hasta 5.400 dólares durante la semana. La plata, más expuesta a la volatilidad, se ajustó a la baja más de un 6% hasta los 72 dólares por onza troy. El bitcoin, a pesar de su perfil como activo de riesgo, fue uno de los pocos instrumentos financieros que cerró la semana con avances, subiendo un 2% hasta situarse cerca de los 69.000 dólares, después de haber superado los 74.000 dólares en algún momento. Según declaraciones de Dovile Silenskyte, directora de investigación de activos digitales en WisdomTree citada por el medio original, esta evolución responde a una base sólida de demanda en el mercado de criptomonedas.

El mercado de divisas también reflejó los efectos del conflicto y de la incertidumbre global. El dólar se fortaleció respecto al euro, situando el tipo de cambio en 1,158 dólares por cada euro, desde los 1,182 dólares de la semana anterior. Según el informe publicado por la fintech Ebury, citado por el medio, el dólar consolida su rol de activo refugio por su alta liquidez y porque Estados Unidos resulta beneficiado por el alza del petróleo al ser exportador neto. Además, la disminución de las expectativas de recortes de tipos de interés por parte de la Reserva Federal contribuye al fortalecimiento de la divisa estadounidense.

A lo largo de la semana, la tensión geopolítica no solo repercutió en los mercados financieros, sino que también provocó declaraciones de líderes políticos. El actual presidente de Estados Unidos criticó la posición española en el seno de la OTAN, acusando al país de hostilidad por su negativa a elevar el gasto militar hasta el 5% del producto interior bruto, una exigencia no acatada por ningún otro miembro del organismo. Además, Donald Trump manifestó que no buscará acuerdos con Irán y que exigirá una “rendición incondicional” para poner fin a la guerra iniciada el pasado sábado, según publicó el medio.

El trasfondo de la crisis evidenció cómo los mercados reaccionaron ante el aumento de las tensiones internacionales, canalizando la volatilidad hacia los precios del petróleo, la renta fija, las divisas y los activos refugio, mientras la economía enfrenta las consecuencias de la prolongación del conflicto en una de las regiones clave para el suministro energético global.