Un estudio señala que 9 de cada 10 adultos españoles no tienen el IMC documentado en su historia clínica

Solo una minoría de adultos cuenta con información sobre su peso y altura registrada en la atención médica, según advierte un análisis reciente, lo que contribuye a la detección tardía de enfermedades y al aumento de complicaciones propias de la obesidad

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Más de la mitad de las personas adultas que cuentan con el índice de masa corporal (IMC) de obesidad registrado en su historia clínica no disponen de un diagnóstico formal de esta patología, lo que dificulta tanto el seguimiento como la prevención de los problemas de salud asociados. Según informó Europa Press, el estudio 'Evaluación nacional en vida real del impacto económico de la obesidad en el sistema sanitario español (ECC-OS)', respaldado por la compañía Lilly, ha identificado una brecha notable en la documentación y el reconocimiento clínico de la obesidad en la asistencia sanitaria primaria en España.

El informe, publicado por Europa Press, detalla que el 89,7 por ciento de los adultos españoles no tiene registrado en su historial médico su índice de masa corporal, uno de los principales indicadores del exceso de peso. Además, sólo el 54,3 por ciento de quienes presentan un IMC que corresponde a obesidad —con cifras iguales o superiores a 30 kg/m²— y cuyo dato figura en los registros clínicos, han recibido efectivamente un diagnóstico formal de obesidad.

Según destacó Europa Press, este infradiagnóstico representa una importante limitación para la intervención temprana, dado que la obesidad se considera una patología crónica a la que se asocian más de 200 complicaciones de salud. Al respecto, Gabriel Cuatrecasas, especialista en Medicina Familiar y Comunitaria y coautor del estudio, subrayó que el correcto registro de la obesidad en la historia clínica constituye un paso inicial fundamental para abordar de manera sistemática la enfermedad y prevenir el desarrollo de afecciones asociadas. También enfatizó que existen notables diferencias entre comunidades autónomas en los niveles de registro, lo cual apunta a la necesidad de fortalecer el reconocimiento clínico del problema, especialmente debido a la elevada presión asistencial y el impacto económico vinculado.

La investigación evidenció que sólo algo más de 3,28 millones de personas cuentan con el código diagnóstico de obesidad en sus historiales, lo que representa el 9,6 por ciento de la población adulta analizada en la base de datos. Esta proporción resulta cercana a la mitad de los casos estimados por otros estudios nacionales de prevalencia, como ENE-COVID y ENPE, reflejando así el alcance del subregistro. Además, entre quienes tienen documentado un IMC de obesidad, cerca de la mitad también presentan otras patologías asociadas: hipertensión arterial en el 49,7 por ciento de los casos, dislipidemia en el 47 por ciento y diabetes en el 24,6 por ciento.

El ECC-OS no sólo evaluó la documentación y el reconocimiento médico de la obesidad, sino también su repercusión económica sobre el sistema de salud público. Europa Press consignó que ese segmento del 9,6 por ciento de pacientes con diagnóstico formal de obesidad fue responsable del 17,1 por ciento de los costes totales en atención primaria, debido tanto a consultas como a derivaciones a especialistas. Durante 2022, el gasto anual por persona diagnosticada con obesidad ascendió a 1.656 euros, en contraste con los 851 euros que representó cada paciente sin esa condición. En ese mismo año se produjeron cerca de 16.000 hospitalizaciones vinculadas a la obesidad, con un impacto económico de 79,8 millones de euros.

De acuerdo con los autores del estudio citados por Europa Press, registrar la obesidad en las historias clínicas puede suponer el primer paso para asignar de manera más eficaz los recursos sanitarios y realizar una evaluación precisa de los costes derivados de esta patología para el sistema público.

El cálculo del IMC y la medición del perímetro de la cintura aparecen, según indica el informe, entre los métodos indirectos más empleados en la detección del exceso de peso. Estas mediciones facilitan la identificación de personas con riesgo elevado de problemas de salud vinculados a la obesidad y constituyen herramientas básicas para la detección precoz desde la atención primaria. El cálculo del índice de masa corporal se realiza a partir del peso y la altura, proporcionando a profesionales y pacientes una referencia rápida para iniciar procesos diagnósticos y acciones preventivas.

Coincidiendo con el Día Mundial de la Obesidad, la compañía Lilly puso en marcha la campaña 'Lo que tu IMC dice de ti', destinada a destacar la importancia de la prevención y la detección anticipada de la obesidad y sus complicaciones asociadas. Según Irene Romera, directora médica de la Unidad Cardiometabólica de Lilly en España, la evaluación del IMC y de otras métricas sencillas como la relación entre la circunferencia de la cintura y la altura se constituye en una herramienta fácil de aplicar que proporciona información útil tanto a los sanitarios como a las personas diagnosticadas, y posibilita la toma de decisiones clínicas acordes al estado de salud de cada individuo.

El estudio reafirma la importancia de reconocer la obesidad como un problema multifactorial, cuyo abordaje requiere tanto la mejora de su identificación clínica como el refuerzo de las estrategias preventivas y de control en el ámbito de la atención primaria. Europa Press subrayó que, ante las cifras presentadas, la falta de registro y reconocimiento formal impide no sólo un diagnóstico temprano, sino también la adecuada planificación de los recursos económicos y asistenciales necesarios para responder a la elevada prevalencia e impacto de esta enfermedad en la población adulta.