Mueren una niña y once agentes de las fuerzas de seguridad en un ataque en el norte de Pakistán

El puesto de seguridad en Bajaur fue blanco de un letal atentado atribuido a un grupo vinculado a los talibán paquistaníes, provocando la muerte de varios efectivos y una menor, mientras las autoridades intensifican las operaciones antiterroristas en la zona fronteriza

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Las autoridades confirmaron el despliegue de operaciones de limpieza en la provincia de Jáiber Pastunjua, al noroeste de Pakistán, orientadas a neutralizar posibles miembros del grupo responsable del reciente atentado en el puesto de control de Bajaur. De acuerdo con los informes del Ejército paquistaní, el ataque dejó como saldo el fallecimiento de once agentes de las fuerzas de seguridad y una menor, después de que un grupo armado intentó irrumpir en la instalación fronteriza. El medio Europa Press reportó detalles sobre el incidente, atribuyéndolo al grupo Tehrik-i-Taliban Pakistan (TTP), conocido como los talibán paquistaníes, aunque hasta ahora la organización no ha reivindicado oficialmente la acción.

El comunicado del Ejército de Pakistán, citado por Europa Press, describe que los responsables del asalto trataron de atravesar la seguridad del puesto utilizando armamento y un vehículo cargado de explosivos. Luego de los primeros enfrentamientos armados, los atacantes optaron por empotrar el vehículo contra la valla perimetral, lo que causó el colapso de la estructura y daños significativos en edificios residenciales adyacentes. Como resultado de esta explosión, una niña perdió la vida, sumándose a las víctimas mortales del personal de seguridad. Además, la respuesta de las fuerzas paquistaníes resultó en la muerte de doce de los asaltantes, según precisó el comunicado castrense citado por el medio.

Las autoridades han señalado que el grupo TTP es considerado por Islamabad como una organización subsidiaria vinculada a la India, acusación acompañada de afirmaciones sobre el respaldo extranjero a los militantes. Europa Press destacó que las operaciones antiterroristas permanecen en curso con el fin de erradicar cualquier presencia de extremistas en la zona y prevenir nuevos ataques. El Ejército reiteró su compromiso de mantener una ofensiva sostenida contra el terrorismo en la región, subrayando que continúan los esfuerzos a toda capacidad para contrarrestar la amenaza, supuestamente patrocinada desde fuera del país.

El área donde ocurrió el atentado, situada en la frontera con Afganistán, ha experimentado una ola persistente de violencia asociada a múltiples ofensivas por parte del TTP y otros grupos armados. Desde hace años, la región se mantiene como escenario de recurrentes ataques que generan un clima de inseguridad, tanto para las fuerzas de seguridad como para la población civil. Según Europa Press, todavía no se ha dado una declaración oficial del TTP respecto a su implicación directa en el asalto, en un contexto donde las acusaciones sobre apoyo desde Afganistán e India a estos grupos han sido rechazadas por las autoridades de Nueva Delhi y Kabul.

El Ejército de Pakistán, como recogió Europa Press, insistió en que los sacrificios realizados tanto por sus soldados como por civiles refuerzan la resolución nacional de proteger su territorio: “Los sacrificios de los valientes soldados y los civiles inocentes reforzarán nuestro compromiso inamovible de salvaguardar la nación a toda costa”, se expresa en el comunicado difundido tras el atentado.

La persistencia de la violencia en la franja fronteriza resalta la complejidad del conflicto y la intensificación de las medidas adoptadas por Pakistán contra grupos que operan en zonas rurales y montañosas limítrofes con Afganistán. El último ataque refleja los desafíos de seguridad interna a los que hace frente el gobierno paquistaní, especialmente ante las reiteradas acusaciones de injerencia extranjera y la coordinación de acciones armadas desde ambos lados de la frontera. Como señaló Europa Press, la situación sigue siendo tensa en la localidad de Bajaur, mientras las operaciones de las fuerzas de seguridad buscan impedir nuevas incursiones y contener la amenaza persistente del terrorismo en la región.