La delegación de Rusia llega a Ginebra para otra ronda de conversaciones trilaterales con Ucrania y EEUU

Bajo estricta reserva y con nuevas figuras en la comitiva, representantes impulsan nuevas discusiones mientras Ucrania acusa ataques recientes que afectan instalaciones energéticas, en medio del hermetismo sobre eventuales resultados de este encuentro multilateral en Suiza

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La integración del viceministro de Exteriores de Rusia, Mijail Galuzin, y otros altos funcionarios a la delegación rusa ha marcado una diferencia sustancial respecto a las rondas anteriores de conversaciones trilaterales, que hasta ahora se han desarrollado en Abu Dabi y estuvieron encabezadas por figuras militares como Igor Kostiukov, jefe de la Dirección Principal de Inteligencia del Estado Mayor de las Fuerzas Armadas rusas. En este contexto, representantes de Rusia, Ucrania y Estados Unidos participan en un nuevo encuentro en Ginebra, mientras persisten las denuncias de Ucrania acerca de recientes ofensivas rusas contra infraestructuras energéticas clave.

De acuerdo con la información publicada por la agencia Interfax, la delegación rusa llegó a primera hora del día a Ginebra tras un vuelo de más de ocho horas que incluyó escalas en Turquía e Italia. La comitiva, liderada por Vladimir Medinski en representación del gobierno ruso, se trasladó posteriormente al hotel President Wilson, donde permanecerá hospedada durante el desarrollo de las conversaciones. El medio TASS detalló que esta cita se realiza bajo condiciones de estricta confidencialidad, y no se prevé la difusión de comunicados oficiales durante la jornada, manteniéndose el hermetismo sobre posibles avances.

El portavoz presidencial ruso, Dimitri Peskov, aclaró en una rueda de prensa que no se anticipan anuncios importantes al término de la sesión: "La delegación está allí y los contactos tendrán lugar durante la jornada. No creo que haya que esperar novedades hoy. Como saben, está planeado que estos trabajos continúen mañana", expresó Peskov, subrayando que todo el proceso continuará cerrado a la prensa y sin comunicados inmediatos sobre los resultados.

Según consignó la agencia TASS, esta nueva ronda de negociaciones se produce tras dos encuentros previos en Emiratos Árabes Unidos. En el contacto más reciente, las partes alcanzaron un acuerdo para el intercambio de más de 300 prisioneros de guerra, convirtiéndose en el primer pacto de este tipo en cerca de cinco meses. A pesar de este avance humanitario, no se han reportado progresos considerables en lo referente a cuestiones políticas o a la posibilidad de alcanzar un acuerdo de paz integral entre Moscú y Kiev.

El inicio de estas conversaciones coincide con una nueva ofensiva denunciada por Kiev. El presidente de Ucrania, Volodimir Zelenski, acusó a Rusia de realizar un ataque "masivo" en varias regiones del país con el uso de más de 25 misiles y cerca de 400 drones, con el objetivo de causar daños severos al sistema energético nacional. El ministro de Exteriores ucraniano, Andri Sibiga, acusó a Moscú de "ignorar los esfuerzos de paz" justo antes del encuentro en Ginebra, señalando que los principales blancos de la embestida han sido infraestructura crítica y servicios civiles.

Por su parte, autoridades rusas respondieron informando la destrucción de 151 drones lanzados presuntamente por fuerzas ucranianas en las horas previas, contabilizando 50 aparatos interceptados sobre el mar Negro y 38 en la península de Crimea, territorio anexado en 2014 por Rusia y cuya soberanía no reconoce la comunidad internacional. La agencia TASS subrayó estos hechos como parte del despliegue defensivo ruso en zonas estratégicas y de alta tensión.

Según señaló Peskov y recogieron medios como Interfax y TASS, la presente ronda de negociaciones trilaterales abordará una serie amplia de temas, motivo que llevó a la ampliación de la delegación rusa con la inclusión de representantes tanto políticos como de áreas técnicas. Moscú ha insistido en mantener la discreción sobre la agenda y los posibles resultados, reiterando la ausencia de anuncios previos a la finalización de los encuentros multilaterales.

De acuerdo a las fuentes consultadas por Interfax, la llegada de la delegación rusa y el inicio de los contactos en Ginebra se han producido en un clima marcado por la desconfianza mutua y los continuos intercambios de acusaciones sobre derrotas, avances y ataques a infraestructuras críticas. Mientras tanto, la comunidad internacional se mantiene a la expectativa de que estos contactos puedan generar resultados concretos más allá de acuerdos humanitarios como los alcanzados en las reuniones anteriores.

Por ahora, el futuro de las conversaciones sigue siendo incierto, con ambas partes reafirmando posiciones y señalando acciones militares recientes para respaldar sus respectivas narrativas sobre la situación en el terreno. Los representantes en Ginebra mantienen el hermetismo sobre los contenidos debatidos y sobre la posibilidad de una resolución política que ponga fin al conflicto.