Francia libera un presunto petrolero de la flota fantasma rusa interceptado en enero

El buque 'Grinch', vinculado a evasión de restricciones internacionales desde enero, podrá partir de aguas francesas bajo estricta vigilancia tras el levantamiento de su retención, según informó el Ministerio de Justicia en un comunicado oficial

Guardar
Imagen XA23Q36IJFHYJP7PX2HBQXYMXQ

El armador del petrolero 'Grinch', interceptado a finales de enero y retenido en el golfo de Fos-sur-Mer cercano a Marsella, recibió una sanción por parte de la justicia de Francia debido a que la embarcación navegaba sin bandera, situación que, de acuerdo a la legislación francesa, constituye un delito al no constatarse la nacionalidad del barco. Francia ha autorizado la salida del 'Grinch', supuestamente parte de la llamada flota fantasma rusa empleada para esquivar las sanciones internacionales asociadas al conflicto en Ucrania. Según detalló el Ministerio de Justicia en un comunicado oficial recogido por diversos medios, la nave quedará bajo vigilancia de los servicios marítimos franceses hasta su salida definitiva de las aguas jurisdiccionales del país.

El medio Europa Press consignó que, tras aplicar los procedimientos previstos en el Código de Procedimiento Penal, el prefecto de Bocas del Ródano emitió la orden para poner fin a la retención, permitiendo así la partida del buque. Durante su tránsito fuera del mar territorial francés, el 'Grinch' seguirá bajo monitorización estricta como medida de control. La interceptación, realizada por la Armada francesa en aguas internacionales, condujo al desvío del navío desde su ruta original hasta el puerto de Fos-sur-Mer. El petrolero, de 249 metros de eslora, había zarpado desde Murmansk, uno de los principales puertos rusos especializados en tráfico marítimo de hidrocarburos.

De acuerdo al Ministerio de Justicia, la intervención respondió a sospechas de que el 'Grinch' formaba parte de un grupo de embarcaciones identificadas como instrumentos para evadir limitaciones internacionales impuestas por la Unión Europea, Estados Unidos y el Reino Unido tras el inicio de las operaciones militares rusas en territorio ucraniano. El documento oficial puntualizó que, tras la incautación, el propietario de la nave recibió una condena económica debido a la ausencia de pabellón, lo que imposibilitaba determinar bajo qué jurisdicción debía operar. El armador ha notificado que avanza en los trámites para dotar al buque de un nuevo pabellón nacional en el menor plazo posible.

La denominación del petrolero también ha generado confusión, ya que figura como 'Grinch' en los listados británicos de embarcaciones sancionadas ligadas a Rusia, mientras que las clasificaciones de la Unión Europea y Estados Unidos lo identifican bajo el nombre de 'Carl'. Según publicó Europa Press, esta situación refleja la complejidad de la supervisión internacional sobre el tráfico marítimo de hidrocarburos procedentes de Rusia, en particular mediante el uso de mecanismos y estrategias opacas como la denominada “flota fantasma”.

La detención y posterior liberación del buque se enmarca en un contexto de especial sensibilidad para las autoridades marítimas de Europa occidental en torno al cumplimiento de los regímenes sancionatorios. En el comunicado institucional, el Ministerio de Justicia reiteró que la salida de la nave francesa estará condicionada a la supervisión hasta que el buque abandone la zona bajo control nacional, mientras que la empresa responsable mantiene ante las autoridades su compromiso de regularizar todos los aspectos documentales pendientes.

Según informó Europa Press, el procedimiento aplicado implicó la colaboración entre fuerzas navales, personal judicial y servicios administrativos del Estado, lo que permitió una actuación coordinada desde el momento de la aproximación del petrolero en aguas internacionales hasta su retención formal en el golfo de Fos-sur-Mer. A raíz de este operativo, Francia ha reiterado su adhesión a los marcos regulatorios de la Unión Europea y subrayó la importancia de mantener la vigilancia sobre las rutas marítimas susceptibles de actividades destinadas a evitar las restricciones al comercio de productos energéticos.

La resolución de este caso refleja el impacto directo de las sanciones internacionales sobre la circulación global de productos petrolíferos rusos, así como los desafíos que enfrentan las autoridades portuarias para identificar y controlar a las naves que, mediante el anonimato documental o el cambio repetido de banderas, buscan continuar comerciando en territorio europeo. El seguimiento posterior al levantamiento de la retención, enfatizado en cada comunicación oficial, revela la importancia asignada por el Estado francés al respeto riguroso de las disposiciones legales y la cooperación interinstitucional frente a la práctica de navegación sin bandera y con identidades múltiples.