París, 21 abr (EFE).- El Gobierno francés presentó este martes una prolongación y extensión del plan de ayudas a los sectores que más sufren por la subida del precio de los carburantes por la guerra en Oriente Medio y que ahora incluye un dispositivo para los trabajadores que tienen que recorrer muchos kilómetros.
Ese nuevo dispositivo cubrirá a 2,9 millones de personas que no llegan a un cierto nivel de ingresos y que recibirán una partida que les compensará por el equivalente de una veintena de céntimos por litro, explicó el primer ministro, Sébastien Lecornu, en una comparecencia ante la prensa junto a los ministros implicados.
"La idea es no abandonar a nadie", subrayó Lecornu, que no dio por el momento detalles de las condiciones para beneficiarse de esa ayuda y de algunas otras, como tampoco dio la cifra global del costo de este plan, programado para el mes de mayo.
El primero, presentado el 27 de marzo para el mes de abril, tenía un costo previsto de 130 millones de euros.
Se limitó a insistir en que "el objetivo es prolongar la ayuda" que se viene dando desde hace un mes a colectivos como pescadores, agricultores y transportistas, así como ampliarlo a otros como taxistas o pequeñas empresas de construcción.
En el caso de los pescadores, la subvención para la compra de carburante subirá de 25 céntimos por litro de combustible hasta ahora hasta un umbral de 30-35, condicionado a la autorización de la Comisión Europea; para los agricultores la exoneración de impuestos pasará de 4 céntimos por litro de gasóleo a 15 céntimos; para los camioneros se prolongará la ayuda de 20 céntimos por litro.
El primer ministro, que insistió en que el incremento del precio de los carburantes "tiene un efecto horrible para nuestras finanzas públicas", confirmó que ha pedido a sus ministros que se preparen para congelar 6.000 millones de euros de gasto de los presupuestos de este año.
Pero al preguntarle cuáles serán las partidas afectadas respondió que "es demasiado pronto para decirlo", y en cualquier caso que "no se van a hacer recortes a ciegas".
Indicó que "si las cosas se agravan podría haber otros anuncios", pero a continuación puntualizó que la regla es "no gastar el dinero que se tiene", en una clara alusión a la situación de tensión de las cuentas públicas francesas y a su voluntad de no desviarse del objetivo de déficit del 5 % del producto interior bruto (PIB) en 2026.
El ministro de Economía, Roland Lescure, había estimado horas antes que el costo por ahora de los efectos de la guerra para las finanzas públicas francesas es de entre 4.000 y 6.000 millones de euros, la mayor parte por el aumento de los intereses de la deuda, evaluados en unos 3.600 millones adicionales este año. EFE