Condenados en Rusia a 20 años de prisión tres soldados del ucraniano batallón Azov

El tribunal de Rostov del Don halló culpables a tres integrantes del grupo militar Azov por actos vinculados al terrorismo y entrenamiento, tras haber sido capturados en 2022, mientras continúa la persecución judicial rusa contra combatientes ucranianos

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Vladislav Kormilin, identificado como miembro del batallón Azov desde 2018 y relacionado con la resistencia ucraniana en la planta siderúrgica de Azovstal durante el avance militar ruso, ha sido sentenciado junto a otros dos miembros del mismo grupo a 20 años de prisión en Rusia. Según informó Mediazona, el Tribunal de Distrito Sur de Rostov del Don dictó estas condenas este lunes, argumentando vínculos con actividades caracterizadas como terrorismo y entrenamiento relacionado.

De acuerdo con lo consignado por el medio independiente ruso, los condenados son Mijail Nasonov, de 50 años; Vladislav Kormilin, de 30; y Sergei Kopilov, de 52. Las autoridades judiciales rusas sostienen que los tres detenidos participaron en “actos terroristas y labores de entrenamiento de este tipo”. El veredicto recae sobre una interpretación de la legislación rusa que considera al batallón Azov, incorporado en la Guardia Nacional de Ucrania en 2014, como organización terrorista, condición no compartida por Ucrania ni reconocida de forma internacional.

Mediazona detalló que la detención de los tres tuvo lugar en mayo de 2022, poco después de la intensidad de los combates en Mariúpol, donde la defensa de la acería Azovstal se convirtió en uno de los símbolos del conflicto. La acusación sostuvo que Kormilin se desempeñó como tirador en el batallón y luego participó en la defensa de Azovstal. Por su parte, Nasonov llevaba cooperando con Azov desde 2015. Kopilov, según la cobertura de Mediazona, estuvo implicado en tareas de entrega de suministros y apoyo logístico para los efectivos de la agrupación.

Estas sentencias forman parte de un patrón de procesos judiciales que las autoridades rusas aplican sobre combatientes ucranianos capturados, a quienes acusan de pertenencia y colaboración con organizaciones consideradas terroristas bajo el código penal ruso. El medio Mediazona añade que decenas de combatientes ucranianos están siendo procesados en tribunales rusos por cargos relacionados y que los cargos a menudo incluyen acusaciones de entrenar para perpetrar delitos terroristas, además de la mera participación en el batallón.

En el contexto bélico, la figura del batallón Azov ha sido objeto de constantes alegatos y propaganda de parte rusa. Moscú sostiene que la agrupación, fundada originalmente como una milicia voluntaria en 2014 y luego integrada en la Guardia Nacional ucraniana, mantiene posturas extremistas; derivando en que, en agosto de 2022, Rusia la designó formalmente como entidad terrorista. Las autoridades rusas han justificado la detención y los procesos judiciales por estos argumentos, mientras Ucrania ha defendido a sus miembros como militares regulares que cumplen órdenes del Estado y los considera prisioneros de guerra.

La cobertura de Mediazona subraya que el Tribunal de Distrito Sur de Rostov del Don —ubicado en una ciudad del suroeste de Rusia— ha sido la sede de numerosos procesos similares desde el inicio de la invasión a gran escala en Ucrania, extendiendo una persecución judicial focalizada sobre combatientes capturados, en contraposición al estándar del derecho internacional aplicado a prisioneros de guerra.

La sentencia de 20 años para Nasonov, Kormilin y Kopilov se emite en ese clima, marcando otro episodio en una serie de juicios a soldados ucranianos apresados durante la guerra que Rusia clasifica como delincuentes y terroristas, y que Ucrania identifica como víctimas de hostilidades y ocupación. La repercusión en el ámbito internacional ha incluido protestas e impugnaciones sobre la legalidad de dichos procesos, aunque Mediazona remarca que las autoridades rusas mantienen la línea judicial definida desde los primeros meses del conflicto.

Las condenas subrayan la relevancia política y simbólica que Rusia otorga a los batallones ucranianos como el Azov, independientemente del estatus militar que poseen dentro de Ucrania. Según detalló Mediazona, estos juicios forman parte de un enfoque punitivo que busca escarmentar a otros combatientes y consolidar la narrativa oficial rusa en la guerra en Ucrania.