Visita de Wright y licencias de EE. UU. acercan el desbloqueo del sector petrolero venezolano

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Washington, 15 feb (EFE).- El viaje del secretario de Energía de EE. UU., Chris Wright, esta semana a Venezuela y la relajación de restricciones estadounidenses para que petroleras foráneas operen en el país caribeño ha abierto estos días una nueva fase en la reapertura al exterior del mercado de hidrocarburos venezolano acordada por Washington y Caracas.

La semana ha supuesto un punto de inflexión en lo que respecta al marco acordado por ambas partes para el sector petrolero después de la operación militar estadounidense que el pasado 3 de enero capturó y derrocó al expresidente venezolano, Nicolás Maduro.

La visita de dos días a Venezuela de Wright supuso la primera de un alto funcionario estadounidense desde el arresto de Maduro y certificó la aparente sintonía entre Washington y Caracas, especialmente en lo referente al desbloqueo de la actividad en los yacimientos de la nación latinoamericana.

En los encuentros que mantuvo con la presidenta encargada venezolana, Delcy Rodríguez, la figura a la que la Casa Blanca ha concedido de momento el mando de la transición pos-Maduro, se discutieron proyectos en materia de petróleo, gas o minería con el objetivo de que la cooperación energética se convierta en motor de la relación bilateral, tal y como ha venido subrayando el Gobierno del presidente estadounidense, Donald Trump.

Durante una visita a un campo operado por la estadounidense Chevron en la Faja del Orinoco, donde se encuentran prácticamente el 90 % de las enormes reservas de crudo venezolanas, Wright afirmó que sin "ninguna duda" la empresa puede elevar su producción -prácticamente inexistente en la actualidad- en esa zona hasta los 300.000 barriles diarios.

El Departamento del Tesoro de EE. UU. aprobó esta semana cuatro nuevas licencias pensadas para rebajar las restricciones estadounidenses que pesan a la hora de operar y transaccionar con todo el sector petrolero venezolano, con una de ellas otorgando permisos explícitos a cinco grandes compañías, incluida la española Repsol.

 Estas licencias no suponen, sin embargo, un levantamiento de las estrictas sanciones de Washington sobre Venezuela, ya que regulan las futuras inversiones y acuerdos bajo una cuidadosa supervisión del Tesoro estadounidense.

Cualquier contrato deberá ir ligado a jurisdicción estadounidense y exige que todos los pagos a individuos y entidades sancionados por la Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC) se realicen a cuentas designadas por el Tesoro estadounidense.

En todo caso, los permisos abren la puerta a que compañías como BP o Shell comiencen a operar en el país caribeño o a que otras como Repsol, que ya tiene importantes operaciones en el terreno gasístico y una pequeña producción de crudo a través de empresas de riesgo compartido con entidades venezolanas, puedan optar por la producción petrolífera a gran escala.

Las concesiones estadounidenses llegan pocas semanas después de que la Asamblea Nacional, controlada por el chavismo, aprobara una crucial reforma de la Ley de Hidrocarburos que reabre el sector a la inversión privada nacional y extranjera y reduce cargas fiscales y el control de las autoridades venezolanas sobre los contratos.

La propia Delcy Rodríguez afirmó esta semana en una entrevista con la cadena estadounidense NBC que está decidida a convertir Venezuela en un gran productor de crudo a la altura de EE. UU. o Arabia Saudí y, a su vez, defendió que la nueva ley de hidrocarburos no es tanto un paso hacia la desnacionalización del sector petrolero, sino una manera de distribuir mejor los dividendos entre la población.

La presidenta encargada aseguró también que los ingresos de estas futuras operaciones irán a parar a dos fondos soberanos para invertir en educación o sanidad, por un lado, e infraestructura básica, por otro.

También afirmó que Caracas está revisando contratos pasados para clarificar los posibles impagos generados por las salidas de las estadounidenses ExxonMobil y ConocoPhillips durante las nacionalizaciones impulsadas por el entonces presidente Hugo Chávez en 2007.

Por delante quedan, en todo caso, grandes obstáculos a nivel legal y de infraestructuras (empezando por la necesidad de incrementar la generación eléctrica para garantizar operaciones de prospección y producción a gran escala) para que Venezuela pueda recuperar los volúmenes de producción que tenía antes de la llegada del chavismo. EFE