
El heredero del antiguo sha de Irán, Reza Pahlavi, participaron en la Conferencia de Seguridad de Múnich, donde declaró que “hoy, miles de personas desde Múnich hasta Toronto y Los Ángeles se han sumado a mi llamamiento a una jornada de acción global en solidaridad con el pueblo iraní”, y sostuvo que el destino de Irán representa un desafío para la seguridad global. Durante la conferencia, una manifestación masiva se congregó en las inmediaciones del evento, mientras la atención internacional se centraba en la situación iraní y los llamados a respaldar al pueblo de ese país. El medio El Mundo consignó que estas protestas surgen en el contexto de debates multilaterales de alto nivel, con la presencia de más de 60 líderes mundiales y cerca de 100 ministros internacionales.
Según publicó El Mundo, más de 200.000 personas, cifra reportada por los organizadores y que duplica las previsiones iniciales, marcharon en la ciudad de Múnich desde el mediodía para exigir justicia y denunciar los abusos del gobierno iraní. Esta movilización coincidió con la celebración de la Conferencia de Seguridad de Múnich, considerada uno de los principales encuentros mundiales sobre política exterior y seguridad, cuyos debates reúnen a responsables políticos y militares provenientes de distintos países. El Círculo de Múnich, organizador de la marcha, eligió el lema "Derechos Humanos y Libertad para Irán: Solidaridad Internacional con el Pueblo Iraní", buscando aprovechar la amplia visibilidad internacional que garantiza el evento para demandar la atención de la opinión pública y de los decisores políticos.
El medio El Mundo también detalló que la marcha estuvo marcada por la denuncia de la represión ejercida por las autoridades iraníes contra protestas antigubernamentales. Según la Agencia de Noticias de Activistas de Derechos Humanos (HRANA), con sede en Estados Unidos, ya suman más de 7.000 las muertes causadas durante la respuesta gubernamental a las manifestaciones, las cuales se intensificaron a partir de finales de diciembre y alcanzaron una escalada violenta los días 8 y 9 de enero. Pese a que la frecuencia de las protestas ha disminuido, organizaciones y activistas siguen informando sobre nuevas víctimas mortales y señalan que la cifra podría seguir aumentando.
El Mundo señaló que la dirigencia iraní en parte ha reconocido la legitimidad de algunas de las quejas sociales manifestadas, pero atribuyó los disturbios tanto a grupos organizados y apoyados por Estados Unidos como a sectores monárquicos exiliados y a intereses israelíes. El propio Reza Pahlavi, que encabeza una oposición activa desde el extranjero y que participó en la conferencia, aprovechó la ocasión para subrayar la relevancia del momento e instar al mundo a solidarizarse con la causa del pueblo iraní. Pahlavi declaró que “el destino de Irán no es solo un asunto iraní. Es una prueba decisiva para la seguridad global en nuestra época. Durante casi medio siglo, la República Islámica ha actuado como una empresa revolucionaria, exportando inestabilidad a través de sus representantes, socavando la soberanía de sus vecinos, alimentando conflictos en diversas regiones e impulsando sus ambiciones nucleares”. En sus palabras, “la lucha en mi país hoy en día no es una lucha entre la reforma y la revolución. Es una lucha entre la ocupación y la liberación”.
El despliegue de la protesta y la atención especial sobre la causa iraní provocaron un incremento de trabajo para las fuerzas policiales, que intensificaron la seguridad en torno al lujoso hotel Bayerischer Hof, ubicado en el centro de la ciudad y sede principal del foro, reportó El Mundo. El recinto ya se encontraba catalogado como zona de alta seguridad, con cortes de calles y amplios controles para evitar incidentes. Las autoridades de la ciudad señalaron que, adicionalmente, se autorizaron más de 15 manifestaciones sobre temas vinculados a la conferencia durante el fin de semana, lo que complicó las labores de control y vigilancia, según destacó el medio.
La propia Conferencia de Seguridad de Múnich, según lo detallado por El Mundo, inauguró su edición número 62 el viernes y se extenderá hasta el domingo, con la asistencia de figuras clave en la política mundial. El encuentro reúne a jefes de Estado y de gobierno, ministros de Relaciones Exteriores y de Defensa, así como expertos en cuestiones de seguridad. La amplia repercusión social de la marcha y la atención prestada por los asistentes al foro pusieron nuevamente en primer plano la situación de Irán y el reclamo internacional por un respaldo efectivo a los derechos humanos y las libertades básicas en ese país.
El Mundo remarcó que la organización del evento y de la manifestación buscó aprovechar la coincidencia con el foro internacional para elevar la presión hacia la comunidad política y diplomática mundial. Voceros de los manifestantes y activistas internacionales centraron sus demandas en que los líderes democráticos adopten una postura firme ante la crisis humanitaria en Irán y promuevan medidas de solidaridad internacional para responder a la represión y el deterioro social registrado en ese país en los últimos meses.
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