Un despliegue de fuerzas sin precedentes pone a Bangladés en alerta máxima electoral

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Daca, 11 feb (EFE).- Con casi un millón de efectivos desplegados y 8.700 centros de votación marcados en "rojo" por riesgo extremo, la capital de Bangladés ha sustituido este miércoles su caótico tráfico por controles policiales y barricadas, en una tensa cuenta atrás para unas elecciones que el Gobierno promete blindar "contra cualquiera que intente interrumpirlas".

Solo en Daca, la Policía Metropolitana ha movilizado a 26.515 agentes, respaldados por unidades SWAT, equipos de desactivación de bombas y escuadrones caninos (K-9). El objetivo es sofocar cualquier conato de violencia en una ciudad que, según el Inspector General de Policía, Baharul Alam, está bajo "medidas de seguridad tales que nadie tiene el poder de interrumpir la elección" de mañana.

Esta demostración de fuerza responde al temor de sabotajes en la primera cita electoral desde la caída de la ex primera ministra Sheikh Hasina en agosto de 2024. Aquel levantamiento liderado por estudiantes, que se saldó con unos 1.400 muertos según la ONU, dejó una estela de inestabilidad política que las autoridades temen que resurja mañana.

Organizaciones internacionales como Amnistía Internacional y Human Rights Foundation han enviado comunicaciones urgentes al líder del Gobierno Interino, Muhammad Yunus, exigiéndole garantías para proteger la vida de los votantes mañana.

En varias cartas al dirigente han criticado la persistente represión bajo su mandato a periodistas, minorías religiosas o activistas, y han advertido que el derecho a la vida y la libertad de expresión deben prevalecer sobre la tensión política para "evitar las tragedias del pasado reciente".

"Las autoridades deben garantizar, por encima de todo, la protección del derecho a la vida. Es inadmisible que en un proceso democrático alguien deba temer por su integridad o su vida por el simple hecho de expresar pacíficamente sus opiniones o acudir a las urnas", declaró la secretaria general de Amnistía Internacional, Agnès Callamard.

El pasado fin de semana, la policía tuvo que dispersar con gases lacrimógenos y cañones de agua a manifestantes que intentaron marchar hacia la residencia del jefe del Ejecutivo interino, el Nobel Muhammad Yunus, en la última señal de protesta antes de los comicios.

Las tiendas y las fábricas textiles, motor de la economía nacional, permanecen cerradas en Daca, provocando un éxodo masivo de la capital a las zonas rurales para que los 127 millones de ciudadanos convocados puedan depositar su papeleta en las urnas.

La contienda está principalmente entre el partido islamista Jamaat-e-Islami, el Partido Nacionalista de Bangladés (BNP) y una alianza de 11 partidos que integra al Partido Ciudadano Nacional (NCP). Esta última formación, creada por los líderes del levantamiento de julio, busca convertir la legitimidad de la calle en votos, dejando a la "Generación Z" ante su primera gran prueba política. EFE

(foto) (vídeo)