
El ministro de Exteriores de Rusia hizo hincapié en la importancia de escuchar a la población local en Groenlandia, subrayando que su gobierno considera que los residentes han vivido durante años en desventaja respecto a Copenhague, y que su voz debe formar parte de cualquier decisión acerca del futuro de la isla. A partir de este contexto, Rusia advirtió que tomará “contramedidas apropiadas” si Groenlandia, territorio bajo control de Dinamarca, sufre una militarización impulsada por factores externos, en particular tras las recientes presiones de Washington sobre su estatus, según difundieron agencias internacionales y recogió la agencia rusa de noticias TASS.
De acuerdo con las declaraciones del titular de Exteriores ruso, citadas por TASS, existe la determinación de Rusia de responder con medidas tanto militares como técnicas si en Groenlandia se implantan capacidades de defensa orientadas contra intereses rusos. Según informó TASS, Moscú sostiene que la situación actual en la isla no afecta de forma directa a la Federación, pero observa con atención los movimientos en torno a las posturas de Washington, Copenhague y el propio Gobierno de Groenlandia.
El medio TASS relató que Moscú insiste en que el Ártico debe preservarse como “zona de paz y cooperación”. Rusia reiteró que la militarización no favorece a ninguna de las partes, y que la cooperación internacional en la región es más beneficiosa para todos los actores involucrados, incluidas la OTAN y las potencias euroasiáticas presentes en el área polar.
Según detalló TASS, la respuesta de Rusia tiene lugar en un contexto de afirmaciones recurrentes de funcionarios estadounidenses sobre la supuesta falta de capacidad defensiva de Dinamarca en Groenlandia. Washington ha insinuado, en distintas ocasiones, que Moscú y Pekín buscan aumentar su influencia en la isla, un señalamiento rechazado por los gobiernos de Rusia y China. Ambas capitales acusaron a Estados Unidos de utilizar estos argumentos para justificar sus propios intereses estratégicos en la región, así como para reforzar su posición dentro de la OTAN y frente a aliados europeos.
El interés de Estados Unidos en Groenlandia cobró notoriedad desde el inicio del actual ciclo de tensiones, especialmente cuando el presidente Donald Trump planteó directamente la posibilidad de anexionar la isla. TASS informó que Trump llegó a establecer conversaciones con el secretario general de la OTAN, Mark Rutte, donde definió lo que el mandatario estadounidense llamó un “marco para un futuro acuerdo” respecto al territorio de Groenlandia. Como parte de estas negociaciones, Trump también anunció la retirada de ciertos aranceles previamente impuestos a varios países europeos, medida que se relacionó con el intento de suavizar posturas y abrir canales diplomáticos de diálogo.
La posición del gobierno ruso, según el medio TASS, se centra en rechazar cualquier justificación que conduzca a la expansión militar en el Ártico. Moscú argumenta que los residentes de Groenlandia han experimentado durante décadas restricciones impuestas desde la capital danesa y que su opinión debe ser considerada de manera prioritaria en las discusiones sobre el futuro militar, político y administrativo de la isla.
Asimismo, el medio ruso resaltó que las autoridades de Moscú consideran que los asuntos vinculados a Groenlandia constituyen un tema que corresponde tratar entre Estados Unidos, Dinamarca y la propia Groenlandia, pero sin excluir a la población local de los procesos de consulta, y sin convertir la zona en un nuevo eje de rivalidad geopolítica. Esta postura coincide con reiteradas declaraciones de funcionarios rusos acerca de evitar la competencia militar directa en el Ártico, región que consideran clave para la estabilidad de Eurasia y de importancia estratégica para la seguridad global.
En la perspectiva rusa, según consignó TASS, cualquier intento de fortalecimiento militar en Groenlandia supondría un desequilibrio en la arquitectura de seguridad del Ártico. Moscú aclaró que su respuesta incluiría tanto acciones de disuasión convencionales como instrumentos de carácter técnico, aunque no especificó los detalles ni el alcance operativo de las denominadas “contramedidas apropiadas”.
Las discusiones sobre el futuro de Groenlandia han ganado relevancia desde que Estados Unidos intensificó su interés estratégico en el territorio, argumentando su valor como punto de acceso a la región ártica y señalando posibles amenazas relacionadas con la presencia rusa y china. Este enfoque condujo a declaraciones cruzadas entre los países involucrados, que discuten los límites de la soberanía danesa, los derechos de la población groenlandesa y el papel de la OTAN en el control de la zona.
TASS explicó que las tensiones en torno a Groenlandia se inscriben en un marco geopolítico más amplio, donde las potencias enfrentan posturas divergentes sobre la seguridad, la cooperación y la presencia militar en el Ártico. Según el medio ruso, Rusia y China niegan tener planes expansionistas en el área y exhortan a Washington a renunciar a medidas que puedan escalar la rivalidad en la región.
Finalmente, la agencia TASS destacó que la situación continúa abierta y pendiente de las decisiones que tomen los gobiernos de Estados Unidos, Dinamarca y Groenlandia, bajo la observación atenta de Moscú, que por ahora se mantiene en una postura de advertencia frente a eventuales escenarios de militarización en el extremo norte del planeta.
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