Laura de Grado
Madrid, 11 feb (EFE).- Con 'Manas', la cineasta brasileña Marianna Brennand lleva al cine la violencia sexual "sistémica" que sufren mujeres y niñas en Brasil y que, en contextos de aislamiento y desprotección institucional, apenas encuentra vías de denuncia.
Una realidad que la película, candidata al Goya a Mejor Película Iberoamericana, aborda a partir de casos reales en la isla de Marajó.
"Espero que todas las mujeres y niñas que han sufrido violencia se sientan vistas, escuchadas, abrazadas y alentadas a romper sus silencios al ver 'Manas'", señala la directora, Marianna Brennand (Brasilia, 1980), en una entrevista con EFE.
'Manas' comparte nominación al Goya a Mejor Película Iberoamericana con 'Belén' (Argentina), ‘La misteriosa mirada del flamenco' (Chile), 'La piel del agua' (Costa Rica) y 'Un poeta' (Colombia) en la 40ª edición de los premios, que se celebrará el 28 de febrero de 2026 en Barcelona.
“Estamos muy honradas de representar a Brasil y de estar representando a las mujeres”, afirma la directora, que interpreta la candidatura como un respaldo al cine con compromiso social.
'Manas', término cariñoso que significa "hermanas" en el norte de Brasil, llegará a los cines españoles el 27 de febrero, en la antesala de los Premios de la Academia de Cine.
Tras diez años de investigación, el film marca el debut de Brennand en la ficción, tras una trayectoria vinculada al documental con trabajos como 'Francisco Brennand' y 'O Coco, A Roda, O Pnêu e O Farol'.
'Cuando escuché por primera vez los casos de explotación sexual contra mujeres y niñas en la isla de Marajó, sentí que necesitaba contar esta historia y que el mundo tenía que saber lo que estaba ocurriendo', recuerda la cineasta.
La película sigue a Marcielle, interpretada por Jamilli Correa, una niña de 13 años que crece en un entorno sin apenas alternativas y atrapada en una red de violencia estructural que condiciona su presente y su futuro.
A través de su mirada, el filme retrata la normalización del abuso, la dificultad para denunciar y la ausencia de apoyo institucional, a la vez que muestra la resistencia y la capacidad de decisión de una menor que se niega a aceptar el destino que se le impone.
Brennand explica que su intención era hablar de una violencia que no es puntual ni excepcional, sino "profundamente sistémica”, en un país en el que se perpetran 228 violaciones al día, según datos del Ministerio de Justicia y Seguridad Pública.
“Vivimos en una sociedad patriarcal y sexista, donde los hombres creen que tienen derecho sobre nuestras vidas, nuestros cuerpos y nuestra existencia”, denuncia la cineasta brasileña.
En ese contexto, destaca la importancia del personaje de la madre, Danielle, interpretado por Fátima Macedo, que encarna una violencia heredada a lo largo de generaciones y evidencia “lo difícil que es para ellas alzar la voz, encontrar apoyo, denunciar y alejarse de ese entorno”.
El reparto lo completan Rômulo Braga, Dira Paes, Emilly Pantoja y Samira Eloá, en un elenco que combina intérpretes consolidados con jóvenes actrices de la región.
El contexto de la historia es determinante para comprender esa violencia sistémica, ya que la isla de Marajó, situada en el estado de Pará, es uno de los archipiélagos fluviales más grandes del mundo y se caracteriza por un aislamiento extremo, con comunidades ribereñas dispersas y un acceso limitado a servicios básicos.
“La primera vez que estuve allí me impactó profundamente la fragilidad de esas mujeres y niñas”, recuerda la directora, que subraya que la falta de apoyo institucional a las víctimas de violencia “sucede en todo el mundo”.
“La violencia sexual dentro de nuestros propios hogares ocurre justo a nuestro lado, ocurre en Madrid, ocurre en Río de Janeiro y ocurre en Nueva York”, denuncia.
Uno de los mayores retos del proyecto, explica Brennand, fue encontrar la forma de plasmar esa violencia sin revictimizar a quienes la sufren, una preocupación que marcó todas las decisiones creativas.
Por ello, el equipo optó por un lenguaje cinematográfico basado en el sonido, el montaje y las elipsis, evitando la explicitud y apostando por una aproximación sensorial que permite al espectador comprender y sentir la violencia sin necesidad de verla. EFE
(foto)
Últimas Noticias
La UEFA, los clubes europeos y el Real Madrid anuncian acuerdo que acaba con la Superliga
Mueren cinco personas en un nuevo ataque de un grupo vinculado a Estado Islámico en el este de RDC

Aviación Federal de EE.UU. reanuda vuelos desde El Paso tras cierre temporal por seguridad
Alejandra Rubio se planta ante las informaciones de que sí está embarazada y lo va a anunciar vía exclusiva
