Elvira Sastre se resiste al olvido en su libro de fotos íntimas 'En defensa de la memoria'

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Carmen Sigüenza

Madrid, 11 feb (EFE).- Las palabras son para la poeta y narradora Elvira Sastre su forma de expresión, pero un día se agotaron y apareció la fotografía analógica para contar la vida de forma íntima y pausada. Fruto de esta mirada y de recibir a la palabra otra vez, nace su libro 'En defensa de la memoria', en el que está muy presente América Latina.

 Un volumen que acaba de publicar Alfaguara, que une fotografía y texto, y que además de a España llega ahora a México, Argentina y Colombia y en junio lo hará a Perú y Estados Unidos.

El libro le ha permitido tener una nueva expresión para asomarse a la vida y a su memoria "como una manera de enfrentarse al olvido", según explica a Efe la escritora y también traductora y editora, nacida en Segovia (centro de España) en 1992.

Sastre, Premio Biblioteca Breve 2019 por 'Días sin ti', y autora de más de una decena de poemarios, además de novelas y relatos, siempre ha tenido un fuerte compromiso social con el colectivo LGTBIQ+, el feminismo o con la defensa de los animales, y en este libro no podía ser menos.

"Sí, yo no puedo desligar la parte reivindicativa de mi escritura, porque me parece que la escritura es un acto de compromiso y también de transformación de algo", explica.

"La fotografía analógica aparece en un momento de mi vida -argumenta- en el que percibo un cambio de etapas. Siento que voy perdiendo cosas y personas, como la muerte de mis abuelos, y ahí aparece la fotografía como una manera de capturar esas cosas e inmortalizarlas, para mí es una manera de resistirme al olvido".

"No quiero olvidarme de la cara de mi abuela, de las manos de mi abuelo o de lo que vi un 30 de agosto de hace 5 años, por ejemplo. Es como una manera de sobrevivir y resistirme a perder los recuerdos y, al mismo tiempo, es una defensa de lo que somos, de no olvidar de donde venimos y defenderlo", añade.

En esta especie de caja de la memoria que ha construido la autora se incluyen fotografías, que la ayudan a entender la vida, dice, apoyadas en palabras, en textos, que le dan "anclaje a la tierra".

Por las páginas de 'En defensa de la memoria' pasa su familia, la naturaleza, los animales, los perros, los viajes, América Latina o Madrid. Imágenes fragmentadas, veladas, desenfocadas e imperfectas, en color y en blanco y negro.

A Sastre no le importa mostrar alguna desnudez en ellas, porque siente que la gente conecta con las cosas que cuenta; eso si, "desde la posición de cada cual", recalca.

"Cuando yo pongo una foto de mi casa, de una escena cotidiana, creo que eso a la gente le va a llevar a su propia cotidianidad de alguna manera. Cuando se produce esa conexión entre quien escribe y quien lee, es maravilloso", reconoce esta autora con cientos de miles de seguidores en redes sociales.

La escritora, a pesar de utilizar las redes para su trabajo - desde muy joven dio a conocer su poesía a través de las mismas-, siempre ha sido crítica con ellas. En su novela 'Las vulnerabilidades' trató el tema de la violencia digital contra las mujeres, y ahora aboga por una regulación acompañada de educación entre los más jóvenes.

"Hay que escuchar también a los adolescentes, que es vital y abriría dos caminos, el de la educación, que es fundamental, y el de la regulación institucional, porque las redes se han convertido hoy en un charco lleno de veneno", sostiene la autora.

Sastre, que también es filóloga e imparte talleres de escritura, ha creado el sello editorial "Manos de pan", junto a Miranda Matagliati y Paola Soto, para publicar libros de poesía, narrativa y ensayo con una mirada puesta también en América Latina, donde Sastre tiene legión de seguidores. EFE

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