El rastreador salarial del BCE apunta a mayores subidas en la segunda mitad de 2026

Las proyecciones de la autoridad monetaria europea reflejan una aceleración en el ritmo de aumento de sueldos hacia finales de 2026, aunque los datos recientes muestran una tendencia general de menor variabilidad entre los países de la eurozona respecto a años precedentes

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La expectativa de incrementos en los salarios negociados para 2026 ha sido revisada levemente al alza respecto a los datos publicados en diciembre de 2025, según detalló el Banco Central Europeo (BCE) en su rastreador salarial principal. Esta proyección indica que el alza promedio para todo el año se ubicará en el 2,4%, situándose por debajo del 3,2% estimado para 2025, aunque la aceleración más marcada de las remuneraciones se observaría hacia finales de 2026.

Según informó el medio, el indicador principal de seguimiento de salarios del BCE mide la evolución de los sueldos negociados, incluyendo tanto pagos regulares como excepcionales, a lo largo de un periodo de doce meses. De acuerdo con este indicador, los aumentos salariales se distribuirán de forma desigual a lo largo del año: el primer semestre registraría una tasa del 2,1%, mientras que el segundo semestre incrementaría hasta el 2,7%. Al desglose trimestral, el BCE destaca que durante el primer trimestre el crecimiento salarial se ubicaría en el 2,1%, pasando al 2,2% en el segundo trimestre, incrementándose aún más al 2,6% en el tercero y alcanzando el 2,7% en los últimos tres meses de 2026.

El BCE explicó que esta tendencia al alza en la progresión salarial está relacionada con la desaparición paulatina del efecto a la baja causado por cuantiosas gratificaciones extraordinarias repartidas en 2024, las cuales no se replicaron en 2025. La institución señaló en su reporte que espera que estos denominados efectos mecánicos estén prácticamente ausentes en el transcurso de 2026, permitiendo que las subidas respondan más a la dinámica propia de las negociaciones colectivas que a factores excepcionales del pasado reciente.

Adicionalmente, la autoridad monetaria europea subrayó que el rastreador salarial no solo refleja una aceleración al cierre del 2026, sino también una menor variabilidad entre los países de la eurozona en cuanto a las presiones para subir los salarios negociados, en comparación con años anteriores. Según consignó el BCE, este fenómeno de menor dispersión sugiere que las economías del euro presentan tendencias más homogéneas en materia de negociación salarial.

Durante la conferencia de prensa celebrada el jueves anterior, la presidenta del BCE, Christine Lagarde, habló sobre los últimos resultados que muestran los indicadores de inflación subyacente. Lagarde precisó que estos permanecen relativamente estables en los últimos meses y se mantienen alineados con el objetivo a mediano plazo de la institución, situado en el 2%. La presidenta también destacó la observación de que tanto el crecimiento salarial negociado como los indicadores prospectivos, como el rastreador salarial del propio BCE y los sondeos sobre expectativas en materia retributiva, señalan una tendencia de moderación continua de los costes laborales en la eurozona.

También, según publicó el BCE, entre los factores que influyen en la evolución salarial se encuentran las decisiones previas sobre retribuciones extraordinarias, el ritmo actual de negociaciones y la expectativa de inflación. Aunque se proyecta que el promedio del alza salarial será inferior en 2026 respecto al año anterior, el pronóstico apunta a que el segundo semestre experimentará la mayor intensidad en la mejora de las remuneraciones.

El análisis de la institución identifica que, pese a los incrementos previstos para la segunda mitad de 2026, en términos anuales la subida será menos pronunciada. Esto refleja una transición desde los impactos de medidas excepcionales aplicadas en años previos hacia un patrón de crecimiento salarial más influido por factores propios del mercado laboral y las negociaciones sectoriales.

El BCE remarcó que el entorno de estabilidad relativa en los indicadores de inflación podría contribuir a la moderación del avance salarial, lo cual forma parte de su marco de referencia para la política monetaria. La entidad sostiene que una progresión moderada de los salarios, acompañada de expectativas de inflación ancladas cerca de su meta, facilita el cumplimiento de su mandato en cuanto a la estabilidad de precios en la eurozona.

Esta perspectiva se integra en el análisis más amplio que realiza el banco central sobre la economía del euro, prestando particular atención a las tendencias de los costes laborales y su posible impacto sobre la inflación general y los precios al consumidor, aspectos prioritarios para la toma de decisiones en materia de política de tipos de interés y otras herramientas a disposición del BCE.