Dinamarca registró la navegación de 292 buques de la flota fantasma rusa en 2025

Autoridades danesas alertaron sobre el paso de casi 300 navíos sin identificación clara provenientes de Rusia, empleados para sortear restricciones internacionales, lo que ha generado preocupación por riesgos tanto ambientales como en la seguridad regional, según fuentes oficiales danesas

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El análisis de los desplazamientos marítimos de embarcaciones con origen ruso ha resultado en la identificación de 292 trayectos realizados en aguas danesas durante el año 2025, protagonizados por naves catalogadas como parte de la denominada flota fantasma. Este grupo de navíos destaca por la utilización de mecanismos de ocultamiento para evadir las restricciones impuestas internacionalmente, especialmente las derivadas de las sanciones europeas establecidas tras la invasión rusa a Ucrania. De acuerdo con la radiotelevisión pública DR, esta información forma parte de un informe producido por la Autoridad Marítima Danesa y ha motivado preocupación por los peligros que representan estas actividades para el entorno marítimo y la estabilidad regional.

El documento, según detalló la radiotelevisión pública DR, revela que la Autoridad Marítima Danesa lleva a cabo un seguimiento minucioso de la circulación de estos buques. Los resultados se integran a labores del Ministerio de Asuntos Exteriores danés, que colabora con otras dependencias para consolidar datos relativos a cuáles navíos podrían estar en situación de sanción. El flujo de información no se limita al análisis interno, ya que el registro danés es transferido a instancias de la Unión Europea para nutrir el desarrollo de 'listas negras' que sustentan medidas restrictivas sobre operadores marítimos vinculados a Rusia.

La finalidad principal de estas restricciones apunta a recortar las ganancias provenientes del sector marítimo y petrolero para la economía rusa, pilares fundamentales en el financiamiento de sus actividades. El medio DR informó que la lista elaborada por las autoridades europeas ya contiene 597 embarcaciones, incluyendo un elevado número de petroleros. Estos barcos tienen prohibido tanto ingresar a puertos del bloque europeo como acceder a servicios conexos esenciales para su operatividad, tales como avituallamiento, mantenimiento y aseguramiento.

La constitución y el método operativo de la flota fantasma preocupa a las instituciones danesas y europeas. Según publicó la radiotelevisión pública DR con base en el informe de la autoridad marítima, estos navíos arrastran deficiencias en su estructura, en su antigüedad y en el nivel de aseguramiento. Por tratarse, en su mayoría, de barcos viejos y poco asegurados, concentran riesgos significativos tanto para la seguridad de la navegación como para el entorno natural marino. La preocupación no se ciñe al orden administrativo o legal, sino que se extiende al terreno de las potenciales consecuencias medioambientales y de seguridad regional.

El reporte también describe la función central de las autoridades danesas en monitorear y reportar incidentes y movimientos sospechosos. Tal como consignó la radiotelevisión pública DR, la información facilitada por el registro danés se integra a un proceso donde las autoridades extranjeras determinan los buques sujetos a sanción e impiden que aquellos que incumplen los requisitos accedan a infraestructuras o a servicios dentro del territorio comunitario.

El accionar de la flota fantasma, según explicó DR, implica maniobras con escasa transparencia: cambios de nombre y bandera, desconexión de transpondedores de localización, o rutas poco convencionales para sortear las agencias de control. Las autoridades consideran que mantener un sistema de detección y documentación eficiente resulta decisivo para limitar estas conductas y disminuir el margen de maniobra de las embarcaciones rusas a nivel internacional.

Mientras la situación se desarrolla, la Unión Europea continúa adaptando sus estrategias regulatorias y de vigilancia, apoyándose en la información compartida por los estados miembros. Los indicadores ofrecidos por Dinamarca ilustran una parte relevante de la actividad marítima rusa que evade los controles, en un contexto de sanciones donde la cooperación institucional se convierte en un aspecto clave.