Los medicamentos con incidencias de suministro disminuyen un 27% en 2025, hasta los 207

El informe de la Organización Farmacéutica Colegial revela que la disponibilidad de tratamientos ha mejorado notablemente este año, con una reducción sostenida de incidentes en farmacias, afectando principalmente a productos para enfermedades crónicas, infecciones y dificultades en el sistema nervioso

Guardar

El informe anual de la Organización Farmacéutica Colegial identificó un retroceso significativo en las incidencias de suministro de antibióticos como la amoxicilina pediátrica durante 2025, luego de superar el primer trimestre del año. El porcentaje de farmacias con faltas de este medicamento descendió de más del 30 por ciento a menos del 10 por ciento, según consignó la entidad. A pesar de este avance, la disponibilidad de insulinas presenta una tendencia opuesta: se incrementó el porcentaje de farmacias con desabastecimiento y actualmente supera el 15 por ciento, de acuerdo con los datos recogidos en el informe.

De acuerdo con la publicación de la Organización Farmacéutica Colegial, el Centro de Información sobre el Suministro de Medicamentos (CisMED) informó que durante el año pasado, 207 medicamentos presentaron incidencias o alertas de suministro en farmacias comunitarias. Esto representa una reducción del 27,4 por ciento si se compara con los 285 casos notificados en 2024. El monitoreo de CisMED abarca datos enviados por 13.483 farmacias, que reportaron un total de 101.364.392 incidencias en 2025, una disminución del 13,2 por ciento respecto al año anterior, cuando la cifra llegó a 116.818.024.

Esta caída en las incidencias supone el segundo año consecutivo en que tanto el número de fármacos afectados como los episodios reportados mantienen una tendencia descendente. El promedio semanal se situó en 44 medicamentos con incidencias, una cifra que indica una caída del 26,7 por ciento frente a los 60 medicamentos alcanzados la semana media del año anterior, según detalló la Organización Farmacéutica Colegial en su informe.

El análisis del informe revela que de todos los medicamentos con incidencias de suministro, solo un 6 por ciento eran imposibles de sustituir, una mejora respecto al 8 por ciento observado en 2024. Este dato indica que la mayoría de los casos se pueden resolver con alternativas terapéuticas, mitigando así el impacto en los tratamientos de los pacientes. Además, una de cada 10 alertas o incidencias detectadas corresponde a medicamentos clasificados como críticos por la Unión Europea, lo que sitúa a este grupo en una posición estratégica desde el punto de vista sanitario.

Según la clasificación por tipo de medicamento, el 20 por ciento de los fármacos con incidencias estaban destinados al tratamiento de patologías del sistema nervioso, otro 20 por ciento para afecciones del sistema digestivo, el 14 por ciento orientados al sistema cardiovascular y el 12 por ciento relacionados con los órganos de los sentidos. Con porcentajes menores siguen los dermatológicos (9 por ciento) y los antiinfecciosos de uso sistémico (8 por ciento). El estudio también resalta que los fármacos afectados cubren más de 350 indicaciones, entre las que se incluyen hipertensión arterial, diabetes mellitus tipo 2, neuralgia, artritis reumatoide, infarto agudo de miocardio, cistitis, lumbalgia, migraña, angina de pecho, artrosis, depresión, dismenorrea, infecciones cutáneas, fiebre y contracturas musculares.

El objetivo central de CisMED es la vigilancia en tiempo real de la falta de medicamentos en las farmacias con el fin de anticipar problemas de suministro y reducir su repercusión en los pacientes. El sistema permite detectar antes de la notificación oficial los fármacos que comienzan a escasear y, gracias a su funcionamiento, ha facilitado la reducción observada en varios grupos farmacológicos afectados.

El Consejo General de Farmacéuticos ha identificado múltiples factores que intervienen en los problemas de suministro. El vicepresidente del organismo, Juan Pedro Rísquez, afirmó según el medio que las dificultades de acceso a medicamentos constituyen un reto complejo que genera dificultades e incertidumbre entre los pacientes y presión sobre toda la cadena del medicamento. Rísquez explicó que “las farmacias comunitarias no causan los problemas de suministro de medicamentos, pero sí están ayudando a paliar sus efectos”. De acuerdo con sus declaraciones recogidas por la Organización Farmacéutica Colegial, las farmacias suelen ser los primeros establecimientos en detectar escasez de productos, con frecuencia antes incluso que se produzca una notificación oficial o que el problema tome una dimensión generalizada.

Rísquez también destacó el papel de herramientas de apoyo como CisMED y FarmaHelp. Mientras que CisMED realiza la vigilancia y recopilación de datos en tiempo real, FarmaHelp permite encontrar opciones para los pacientes cuando el medicamento solicitado no está disponible en la farmacia habitual. El vicepresidente señaló que FarmaHelp ofrece una alternativa en siete de cada diez ocasiones en las que los pacientes no encuentran el fármaco requerido.

El Grupo Farmacéutico de la Unión Europea (PGEU, por sus siglas en inglés) publicó datos citados por el Consejo General de Farmacéuticos según los cuales el personal farmacéutico dedica, en promedio, unas 11 horas semanales a resolver problemas de falta de medicamentos, ayudando a los pacientes a continuar o iniciar los tratamientos prescritos. Esta labor implica la búsqueda y gestión de alternativas, comunicación con otros establecimientos y apoyo constante para asegurar la continuidad asistencial.

La Organización Farmacéutica Colegial, a través de los resultados de CisMED y otras herramientas, ha puesto de manifiesto el impacto que las incidencias de suministro tienen en afecciones crónicas, infecciones y tratamientos del sistema nervioso, así como la importancia de contar con redes de información y apoyo para minimizar la repercusión en la salud de la población. El monitoreo continuo y la colaboración entre farmacias y organismos permiten responder más rápido y reducir la afectación provocada por las interrupciones en la disponibilidad de medicamentos.